A propósito de Mr. Turner

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La pintura y el cine están estrechamente relacionados, mucho más de lo que sus diferencias evidencian. La pintura nace con la propia humanidad. El cine, en cambio, tiene poco más de cien años, surgió como espectáculo de feria para convertirse más tarde en auténtica aportación del s. XX a la cultura universal. La pintura es por naturaleza estática, aunque en muchas ocasiones tenga vocación de dinamismo. El cine es imagen en movimiento, aunque existan directores que intenten convertir sus planos en auténticas obras pictóricas.

¿Qué tienen en común, más allá de ser lenguajes que apelan al alma humana? En ambos, el manejo de la luz, muchas veces artificial, constituye una parte esencial de la obra. Además, el encuadre que existe en la pintura desde sus orígenes es un elemento fundamental en los diferentes planos cinematográficos.

Lo cierto es que de las películas que se han hecho sobre el mundo de la pintura y de los pintores, muy pocas, al margen de su interés cinematográfico, han servido para comprender o disfrutar mejor de las artes plásticas.

La aproximación a la pintura desde el cine de Hollywood se hace, generalmente, a través de la vida azarosa del genio, ya sea Van Gogh y Cezanne en “El Loco del pelo rojo” (1956) de Vincente Minelli, ya se trate de Michelangelo Buonarroti en “El Tormento y el Éxtasis” (1965) de Carol Reed, ambas películas entretenidas, pero que poco nos aportan sobre el conocimiento de la obra de estos artistas. Nos muestran aventuras, dramas y pasiones con las licencias biográficas que haga falta. Recientemente, películas como “La Joven de la Perla” (2003) de Peter Webber, una virtuosa fotografía consigue convertir algunos de sus encuadres en auténticos cuadros de Vermeer. El director de fotografía, el portugués Eduardo Serra, se convierte en pintor, gracias a su manejo de la luz. Aún así, no deja de ser una hermosa e insustancial manera de acercarse a la obra del pintor holandés.

Dripping

Fotograma de “Pollock”

¿Existen películas cinematográficamente interesantes que nos permitan a la vez aprender sobre un pintor y su contexto? Mencionaré algunas que, desde mi punto de vista, cumplen ambos requisitos. Por ejemplo, “El contrato del dibujante” (1982) y “Ronda de Noche” (2007) del director británico Peter Greenway, que si bien en ocasiones resulta insoportablemente pretencioso, en su filmografía es perceptible la mirada de un realizador formado en las artes plásticas. También está aquella explosión de color, “Cuervos”, uno de los ocho fragmentos de los que consta “Sueños” (1990) de Akira Kurosawa, inmersión onírica del maestro japonés en la obra de Van Gogh. Dentro de los biopic destacaría: “Pollock” (2000) protagonizada y dirigida por Ed Harris, cinta en la que el actor norteamericano aparece pintando con la técnica del dripping (salpicaduras) que usaba el norteamericano y que Harris había conseguido imitar viendo documentales del pintor. Es uno de los pocos casos en los que la propia acción de pintar es una parte importante de la película.

Mr Turner

Fotograma de “Mr. Turner”

Acaba de estrenarse “Mr. Turner” de Mike Leigh, película británica basada en la vida del pintor Joseph Mallord William Turner, considerado por muchos como el más importante paisajista británico del s. XIX. Siguiendo la tradición británica, la película cuenta con una primorosa dirección artística y con una fotografía preciosista que recrea los tonos, las veladuras, los amarillos y los dorados de los cuadros de Turner. Las interpretaciones, tanto de Timothy Spall (Mr. Turner) como de todo el elenco son sobresalientes; cualquier secundario da sobradamente la talla. Sin embargo, una de las cosas que más incomodan de la película es la tosquedad y rudeza con la que Spall encarna a J.M.W Turner. Se muestra al pintor como un ser físicamente desagradable, procaz, primitivo en ocasiones, algo que contrasta con el estiramiento victoriano, propio de otros personajes aristocráticos que aparecen en la película, como John Ruskin, reflejado como un petimetre insoportable y redicho. Parece que a Leigh se le ha ido la mano en este punto, que el Turner real, era una persona más afable. Además, “Mr. Turner” es una película larga, de 2 horas y media, que en algunos momentos decae en su interés.

Volviendo al tema planteado antes, la relación entre la pintura y su traslación al cine, “Mr. Turner” pertenece gozosamente y por pleno derecho a ese escaso grupo de films que realmente profundizan y reflexionan sobre el acto de pintar, sobre el mismo proceso de la creación plástica. Tras ver la película se entiende mejor la obra de Turner, su excepcionalidad. Y se sienten unas incontenibles ganas de coger un avión con destino a Londres e ir inmediatamente a la Tate Britain Gallery, el sancta sanctorum de Turner. Porque en la película se ve a Spall/Turner ensimismado en su trabajo, con su cuaderno de dibujos, tomando incesantemente apuntes. Porque vemos a Spall/Turner en su taller, con cuadros suyos en proceso de ejecución, manipulándolos, difuminando los colores con los dedos. Porque sentimos la tensión artística de aquel momento en las absurdamente abarrotadas salas de las exposiciones de la Royal Academy. Porque vemos como Spall/Turner mira las cosas, como por primera vez intuye la belleza de la locomotora a vapor, de la máquina. En definitiva, el arte y la labor del artista como protagonistas.

Bond y remolcador

Fotograma de “Skyfall”

Y viendo una significativa escena de “Mr. Turner”, uno recuerda con una sonrisa el guiño que el astuto Sam Mendes hizo en “Skyfall” (2012), cuando James Bond se ha citado con Q en la Tate Britain Gallery y aparece el agente sentado frente al cuadro de J.M.W. Turner, “El Temerario remolcado al dique seco”. El pasado remolcando al futuro.

Tráiler de la película:

3 pensamientos en “A propósito de Mr. Turner

  1. La vi. Es espléndida desde el punto de vista histórico y artístico. Entra en cuestiones complejas de iconografía y técnicamente es excepcional su tratamiento de mezclar pintura con la filmación. Pensé en incluirla en el artículo pero al final la excluí porque es una película ajena a la mayoría de los posibles lectores. Gracias por recordarlo.

  2. Mi pintor preferido, es de los recuerdos que tengo de Londres más enriquecedores, y la película me ha dado miedo ir a verla aunque debo reconocer que después de leer tu artículo decididamente voy a verla…. me había comentado una pintora admiradora de Turner que le resultó muy aburrida, pero voy a verla igualmente….

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