Joan Antoni Vicent, la mirada que compone

JOAN ANTONI VICENT 1     Joan Antoni Vicent, la mirada que compone

    Joan Antoni Vicent dispone de la mirada felina que compone la situación idónea de captura. Cazador de luces y sombras que no dejan de asombrarnos. Tema, composición y técnica son un rasgo definitivo en todos sus trabajos. Se comprometió desde joven con la cámara en una relación de amor, de la cual han surgido escenas maravillosas de su entorno más inmediato: La Vilavella, Barcelona, Valencia, entre otras. Sus paisajes, momentos y las personas que las habitan quedan para la Historia descritos de forma magistral y propia. La mirada de Joan Antoni Vicent es un tesoro a proteger por los tiempos de los tiempos.

     Nombre completo, fecha de nacimiento, lugar y lugar de residencia actual

    Joan Antoni Vicent, nací a mediados de enero de mediados los cuarenta, en la Vilavella, donde resido actualmente. Durante 26 años trabajé para IBM, en Barcelona. Hubo una prejubilación masiva a nivel mundial que también me tocó, lo que fue una suerte, porque así tuve más tiempo para dedicarme a la fotografía y practicar alguna que otra afición.


Benidorm

Benidorm

La síntesis perfecta entre el ocio y el skyline de la gran ciudad entre la niebla.


      ¿Quién es Joan Antoni Vicent, en realidad?

     Una persona creo que intenta empatizar con la gente. Intento ponerme en el lugar del otro. Soy lo que se dice “buena gente”. Bastante sociable aunque también depende donde me encuentre. Y, desde el punto de vista profesional, tuve la suerte en su momento de estudiar. Primero un bachillerato y después una carrera superior. Los estudios siempre abren puertas y así fue. La etapa de mi vida en IBM fue muy importante, por el tipo de compañeros que tuve y porque fui testigo casi desde sus orígenes de la evolución de la informática. Desde la ficha perforada hasta la aparición  de los ordenadores personales, internet etc… Por tanto, he estado en la punta de la lanza de toda la tecnología que ahora es ya tan popular y que en los años 70 y 80 era desconocida para el gran público.

     ¿Qué significa para ti la fotografía?

     La fotografía para mí es como una novia. Recién estrenado en mi trabajo, un día acompañé a un amigo a comprarse unos carretes para su máquina fotográfica, y sin más me dijo: “Y tú ¿por qué no haces fotos?”. No sé si vio en mí una cierta sensibilidad artística o fue por un cumplido, pero me hizo pensar “¿por qué no hago fotos?”. En ese momento tenía mucho mi tiempo libre y me compré una Yashica. Empecé a hacer fotos y desde entonces, la cámara siempre ha sido mi compañera de viaje.

     Después pasé a una Canon A1, muy buena, analógica, con buenos objetivos, un gran angular y con ella pasé 20 o 25 años. Más tarde ya una primera digital. Ahora uso una Canon EOS 60D. Pero, con todo, lo importante no es la flecha, sino el indio. Hay que tener buen ojo y disfrutarlo y gozarlo. Siempre el tiempo va a favor de la fotografía. Cuando haces clic, detrás de la imagen hay un reloj virtual que se pone en marcha, es el tiempo y cuánto más tiempo pase, mejor será la foto, porque incorpora datos que ahora tú los ves como obvios, pero que dentro de veinte, treinta o cuarenta años no lo serán. La persona fotografiada habrá fallecido, de ese grupo quedaran unos pocos, o esa casa la habrán tirado, esos coches parecerán de época, la forma de vestir, etc.


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A la porta de casa

Esta es mi chica del National Geographic, como aquella famosa foto de la chica de los ojos verdes de Afganistán. Es la misma mirada penetrante.


   Bonita reflexión, Joan Antoni. Y ahora, dinos, ¿qué quieres contar con la fotografía?

     No sé si quiero contar nada, lo único que quiero es mi propia satisfacción. Es una forma de mirar, como hacer fotos sin máquina. Antes de hacer la foto, tus ojos, tu mirada ya la han hecho. El clic, incluso, lo puedes simular con el ojo, con un guiño. No pretendo enseñar nada a nadie. Tan solo se trata de estética personal. A mí me puede la composición. Tampoco voy a hacer fotos del tercer mundo en las que te recreas en la miseria o en el mal vivir de otras personas con tal de sacar una gran foto, aunque sea una foto-denuncia, en la actualidad, tan necesarias. Así que yo miro a través del objetivo y aquello que me gusta a nivel composición, hago “clic” y me lo llevo a casa. Soy como un cazador que dispara sin hacer sangre.


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El pavelló de Mies van der Rohe

     Forma parte del trabajo “Barcelona silencis”. El pavellón se construyó en 1929 con ocasión de la Exposición Universal de Barcelona en Montjuïc y muestra el estilo de este gran arquitecto, las líneas y los ángulos. La fotografía es un reflejo perfecto a través del cristal.


Inicialmente mis fotos eran familiares, de la hija de un amigo que un día la ves enmarcada en su casa, para algún concurso fotográfico en la empresa. Fotos costumbristas en los veranos en la Vilavella, etc…En el caso del pintor Ripollés, “Ripo”, como es muy fotogénico, lo tengo fotografiado, prácticamente desde que apareció por Castellón en los años 80. En otros casos, como es el de “Barcelona silencis”, me impuse mi propio trabajo y fotografié la Barcelona habitual a horas no habituales, captar el silencio de la ciudad. Ese fue un buen tema para mí. Fui cogiendo el aire de Barcelona con una mirada diferente a la típica postal de reclamo turístico. Un segundo libro fue “La Vilavella, Roda el temps”, un año natural, dedicado a la Vilavella, al costumbrismo del pueblo, desde fiestas, comuniones, personas, gente mayor sentada en verano a la puerta de casa. Un salto en mis fotos fue exponer en el IVAM. “Valencia del tranvía”, con textos de mi hermano y fotografías de la Valencia de los años 50. Actualmente, y desde hace un par de años, una selección de estas fotos están expuestas en Las Corts valencianas. Y luego, el trabajo encargado fue “Viatge pel meu país”. Soy feliz con una cámara en la mano si tengo un proyecto. Hoy en día, con un poco de sensibilidad que tengas, puedes hacer buenas fotos y casi todo el mundo sabe hacerlas, más o menos, pero lo importante es tener un tema. Si tienes un tema, el tema tira de ti. Ahora tengo otro delante. He acabado uno sobre los músicos de mi pueblo, que ha sido una experiencia interesantísima, y ahora voy a empezar otro, que son paisajes de La Plana, de La Plana Alta y La Plana Baixa.

     Defínete como fotógrafo.

     No sé si al cien por cien, pero yo diría que soy autodidacta. He asistido a algún cursillo, pero no he conocido la “cocina” de la fotografía, que es meterse en un cuarto oscuro. Tengo muchísimos libros de fotografía, de grandes fotógrafos como Cartier BressonCatalà-RocaMiserachs, esa foto costumbrista, bien compuesta, en blanco y negro. Un consejo que me dio Dimas, el hijo de Ramón Dimas, quién hizo las fotos del libro de Joan Fuster, “El País Valenciano”, y que yo, ahora, casualmente, he hecho las fotos con Joan Garí, de “Viatge pel meu país”, 50 años después del de Fuster. Pues, su hijo tenía una tienda de fotografía, Foto Dimas, y el día que le llevé unas fotos a ampliar para un pequeño concurso, vio una de ellas, un retrato en color, y me dijo que esa foto sería la ganadora. No sé si lo dijo por querer ganar un cliente o por qué, pero acertó. Entonces me dijo: “Una buena foto tiene que tener tres cosas: el tema, buena composición y que técnicamente esté bien resuelta”. Y así es. A mí lo que me puede es la estética, no puedo evitar componer bien una foto y ahora con más facilidad cuando la edito. Por deformación profesional, por estudios, la geometría la tengo dentro de mi cabeza, entonces, las fugas hacia los ángulos, los paralelismos y con el gran angular y un poco, pero poco de Photoshop, no las manipulo para conseguir cosas raras. Quizás el resultado es demasiado esteticista, pero igual que un niño se duerme con una melodía y se despierta con un ruido, porque su cerebro lo avisa; en fotografía, el cerebro agradece una buena composición.


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 Els pelegrins de les Useres

Peregrinación desde Les Useres hasta Sant Joan de Penyagolosa. Es una tradición medieval. 30 km de recorrido en que los peregrinos caminan de ermita en ermita para pedir agua.


     ¿Blanco y negro o color?

     Para mí, indudablemente, blanco y negro, porque está más cerca de la esencia de las cosas. Las cosas tienen color, por eso no hay que despreciarlo. Pero, el blanco y negro dura más en la memoria. Tú haces una foto de un árbol en color, puede que sea muy buena pero solo representa a ese árbol. Pero si esa foto la haces en blanco y negro, representa a todos los árboles, debido a la abstracción del blanco y negro. Es más puro y está más cerca de la esencia. El color añade información, pero al cerebro lo que más le llama la atención es el color y si hay muchos rojos y amarillos, eso es lo que la retina más retiene. El amarillo y el rojo se ven mucho más que los azules. Con eso te quiero decir que si tienes la foto de un señor con una mirada maravillosa, pero con una chaqueta roja, la información se va hacia el color rojo y no, hacia la esencia que es la cara, los ojos, la expresión de las arrugas. Por eso, el blanco y negro para mí es imbatible. Sin embargo, en mi reportaje -casi inédito- de las medinas de Marruecos es en color, porque allí el color es algo muy exótico. Aunque si las mejores de esa colección las pasara a blanco y negro, creo que ganarían.


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El Tribunal de les aigües

      Forma parte de la exposición “La Valencia del tranvía”. El motivo, el Tribunal de les Aigües. Una vez acabada la representación, me quedo con la majestuosidad de la puerta de la catedral, el Micalet al fondo, miembros del tribunal y la sobrina de uno de ellos. Contraste e insinuación plasmado en una fotografía.


   ¿Retratista, paisajista o…?

     Un poco de todo. Empecé haciendo retratos de familiares, amigos… Vi que se me daba bien, pero yo siempre digo que el éxito de un buen retrato es del fotógrafo y de la persona retratada, que pone mucho de su parte y es su fotogenia. Lo mismo ocurre con el paisaje, el resultado es compartido. Después del retrato continué hacia el paisaje urbano, me inicié en Barcelona, donde vivía, “Barcelona silencis”. Aunque también hice retratos de la gente mayor de mi pueblo, “A cavall del segle XX”, tomando el fresco a la puerta de casa en esa época en que no había tantas televisión. No soy especialista en nada, pero tengo ojo para cualquier cosa.


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Tramvia a la Malva-rosa I

     Síntesis del mar, el tranvía, Marisa, la niña… Uno de los iconos de la película.


   ¿Cuál ha sido tu relación con el cine?

El rodaje de Tramvia a la Malva-rosa coincidió con una gran época, la de mi jubilación. Hablé con mi hermano, Manuel Vicent y con García Sánchez, el director, que vino a la Vilavella buscando exteriores, lo conocí y eso me permitió entrar en un mundo que para mí es una tramoya insólita. Pude conocer el cine por detrás, la trampa o el truco, actores y figurantes vestidos al estilo de los años cincuenta hablando por el móvil, y eso me permitió hacer fotos divertidas no del rodaje, sino desde fuera. Hice muchísimas fotografías en diapositivas en color. Así que Tranvia a la Malva-rosa fue mi única experiencia en el cine, pero fue intensa y magnífica.


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 Tramvia a la Malva-rosa II

     Últimos días de rodaje de la película, la síntesis, con toda la tramoya cinematográfica, gente vestida de particular, gente vestida de época envueltos en la luz del mes de enero en tierras valencianas.


     ¿Cómo son tus ojos de mirar y por qué?

Mis ojos son lo dicho anteriormente, se pueden hacer fotografías sin máquina. No es que vaya por la calle componiendo fotos, pero me doy cuenta de la luz, de que podría salir una foto cojonuda, etc. Se podría decir que tengo una mirada fotográfica y bastante entrenada, siempre, componiendo, con ojos de composición.


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Jaime Pujol, lo importante es vivir

lo importante es vivir 1Jaime Pujol, lo importante es vivir

Jaime es una persona con múltiples inquietudes, poliédrico personaje de pasiones diferentes. Es difícil enmarcarlo en una sola actividad, aunque fácil verlo en un ámbito: la creatividad dramática. Acompaña su vida un halo de juventud y energía positiva; uno no sabe qué fue primero, si el Jaime optimista o el positivo Jaime, el joven Jaime o la juventud de Jaime. Será por eso que todo lo que toca o imagina es resultado de ideas limpias, mundos no transitados por nadie antes, espacios propios de reflexión madura pero no contaminada.

Hoy levanto mi copa por ti, Jaime, con el zumo de las naranjas de tu huerto, a tu salud, porque los dos sabemos que lo importante es vivir y disfrutar con lo que hacemos. Y poco más. ¡Y nada menos!

     Nombre completo, fecha de nacimiento, lugar…

    Me llamo Jaime Pujol Reinés, nací el 6 de noviembre de 1961 en Palma de Mallorca. Llegué a Valencia con 18 años y, prácticamente, soy valenciano.

    Hago un inciso sobre mi primer apellido. Lo pronuncio con jota castellana, porque aquí no suena como en Mallorca, no existe esa sonoridad. De hecho, la primera vez que dijeron mi nombre, fue en un organismo oficial, creo que cuando fui a hacerme el pasaporte, y me llamaron Chaume Puchol, con el acento de aquí, l’apitxat. A partir de ahí, preferí decir mi apellido con jota, porque me lo han escrito de todas las maneras, desde Puchol a Puyol, pasando hasta por Puzol (ríe).

     ¿Quién es Jaime, en realidad?

    Jaime ha sido un proceso vital, en realidad. Ha habido muchos “jaimes” en mi vida, pero ahora mismo, me veo una persona sencilla. A partir de un momento determinado de mi vida he llegado al convencimiento de que lo único que realmente me importa es vivir, intentar gozar de las cosas de la vida y no obsesionarme con el trabajo, ni con otras cosas. Yo siempre digo que hace muchísimo tiempo que debería haberme jubilado. Al contrario que mi padre, que cuando le tocó jubilarse dijo: “¡qué pena que no pueda seguir trabajando!”. Hay gente que vive para trabajar. Yo trabajo para vivir. Amo mi trabajo, pero no solo el específico de actor, sino este ámbito que es el de la interpretación, el teatro o el audiovisual, hay un montón de rincones en los que puedo tener cabida.


lo importante es vivir 3

Foto de book de Jaime


    Autor dramático, actor, director, pedagogo teatral…, eres insaciable e incansable, Jaime. Cuéntame cómo te apañas para compaginarlo todo. Y cuál es tu área favorita.

    Si tuviera que elegir una lo tendría complicado. Yo pondría en mi tarjeta de presentación, actor; aunque no es con lo que me siento más identificado. Me apasiona la interpretación, lo que pasa es que el estado de interpretación ideal se produce en muy pocas ocasiones y hay muchos peajes y cuestiones ajenas a lo que es la esencia del actor. Por ello, a veces, me siento mucho más cómodo en la escritura, porque no tienes esos condicionantes, la creatividad está full, a tope. lo importante es vivir 4También tengo que decir que soy bastante perezoso y he encontrado en Diego Braguinsky un entente muy bueno de creatividad donde nos jaleamos y ya hemos escrito juntos bastantes obras últimamente. Me siento cómodo en ese tándem, porque nos damos fuerza el uno al otro. Escribimos “Muerto en el acto” y ahora, en abril, estrenamos “Mecbeth”, en la que le hemos dado la vuelta a “Macbeth”. Es un proyecto que tenía hace tiempo, es un homenaje a la obra desde el otro lado con un humor muy Monthy Phyton, muy divertida.

    La faceta por la que más se te conoce, o la que más popularidad te ha dado ha sido la de actor en televisión. ¿Cómo ha sido tu carrera? ¿Qué momento recuerdas como clave dentro de ella? ¿Cuál ha sido tu mejor experiencia como actor?


lo importante es vivir 2Foto de “Romeo y Julieta” dirigido por Edward Wilson


   Siempre digo que profesionalmente tengo dos trabajos que considero una catapulta profesional e, incluso, emocional, muy importantes: el “Romeo y Julieta” que hice con Edward Wilson con 23 o 24 años, y que me abrió la puerta a la dirección escénica, porque a posteriori trabajé con él como ayudante de producción. De alguna manera, me hizo madurar como actor. Y luego, como no, mi trabajo en “El comisario”, pero no por el hecho de que fueran diez años y que, a partir de ahí, mi carrera da un vuelco y se me abren más puertas a más proyectos, sino como experiencia vital fue realmente extraordinaria. Ahí es cuando yo digo “¡qué maravilloso es poder desarrollar tu trabajo de actor tal y como tú habías imaginado!”. Eso me ocurrió en “El comisario”, poder interpretar un personaje totalmente distinto a como realmente eres tú, poder elaborarlo y darle una trayectoria vital. ¡10 años! Crecí, humanamente, con el personaje. Y es que formas parte de una gran familia y adquieres una seguridad extraordinaria. De verdad que se aprende muchísimo.

   También es cierto que esa seguridad la pierdes en cuanto acabas, porque esta profesión tiene estas cosas, cuando tienes que hacer otro trabajo es como una vuelta a empezar. Y te preguntas: “¿Por qué tengo que volver a pasar por esto?”. De repente, todo se desmorona y surge la inseguridad más absoluta, el vacío, vuelven los lapsus, los temores, los miedos. El ritmo es trepidante y lo que te salva es llevar a tus espaldas 30 años. Ves personas que llegan a esas series sin esta experiencia y se hunden. El mundo del actor es un peaje injusto.

   ¿Qué opinas del momento cultural que se está viviendo en España en la actualidad? ¿Hacia dónde crees que vamos?

      Yo creo que la cultura en este país está en un punto de “sálvese quien pueda” desde hace muchísimos años, diría desde que tengo uso de razón; porque falla en la base, en la educación, en el fomento de la educación. La suerte de vivir un período no muy largo de mi vida en Inglaterra me dio la oportunidad de ver a chavales de ocho años como leían de motu proprio a Shakespeare, como recitaban, como esas familias de clase obrera hacían una pequeña provisión de fondos mensual para poder ir al teatro… Es otra escala de valores, es un respeto desde los cimientos. Empezar la casa por el tejado no tiene mucho sentido. Y lo que está haciendo mal este gobierno es, precisamente, ir cortando de raíz e ir quitando todas esas asignaturas ligadas a la cultura en los centros de estudio. Es una vergüenza, porque, al final, te preguntas ¿cómo se llega a la cultura? ¿A través de qué? Y no te hablo de la ley de mecenazgo, porque esta no tiene importancia si no existe, previamente, una educación cultural.

    Recomiéndame una película, Jaime.

   Así, de repente, y aunque no la considero una obra maestra, mil veces viene a mi mente, “Blade Runner”. Para mí, sintetiza muchas cosas, hay una filosofía de vida en esa película, aparte de plásticamente, lo que supuso en su momento. A mí es una película que, todavía, me sigue emocionando, me hace llorar, siempre se me cae la lagrimita.

    ¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿En qué estás trabajando ahora?

   Acabamos de estrenar “Mecbeth” en el teatro Rialto, el 31 de marzo y estaremos un mes. He escrito el texto junto a Diego Braguinsky. Y, también, estoy intentando terminar una nueva obra que se llama “Música en la cabeza”, pero no habrá soul, sino locura. Me muevo mucho en el mundo de la falsa apariencia, me gusta mucho el juego, desde el punto de vista teatral y cinematográfico. Me gusta, como espectador, que jueguen conmigo, estar activo, descubrir lo que realmente está ocurriendo. Y estamos terminando, también, hemos entregado ahora el primer guión de la versión cinematográfica de “Continuidad de los parques” junto con Sergio Villanueva y con una productora de Valencia, muy interesada en llevar a cabo el proyecto.

    ¿Cómo son tus ojos de mirar?

    Pues, son muy simples ya (ríe). Procuro mirar las cosas como son y que venga lo que venga.

Algunos enlaces sobre Jaime que te pueden interesar:

https://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Pujol

http://www.jaimepujol.com/

http://www.imdb.com/name/nm1001723/

http://www.biografias.es/famosos/jaime-pujol.html

Videoclip La neu ni et frega

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La neu ni et frega

“La neu ni et frega” es el título del tema del último disco de Josep Lluís Notari, “L’Arcàdia de Syntagma”, del cual se ha realizado el videoclip de promoción.

La dirección y producción del videoclip ha sido llevada a cabo por Los ojos de mirar, así que os invitamos a disfrutar ya de él.

LA NEU NI ET FREGA from Josep Lluís Notari Lozano on Vimeo.

Aquí os presentamos algunos fotogramas del videoclip:

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La guapa y jovencísima Raquel Royo ha sido la protagonista de esta historia.

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Héctor Notari ha encarnado a otro de los personajes del videoclip. Héctor es el hermano de Josep Lluís y compañero de escena suyo en multitud de ocasiones. El personaje le venía como anillo al dedo.

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El cantautor Andreu Valor ha colaborado en la realización del videoclip “La neu ni et frega”. Una aportación de altísima calidad.

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Las fotos que aparecen en el videoclip han sido cedidas por el gran fotógrafo Rafa Marco.


Aparte de la grabación del videoclip, también realizamos la grabación de una conversación entre los dos cantautores, en la que nos desvelan algunas de las claves de este trabajo, sus impresiones y alguna curiosidad sobre la amistad que les une hace ya algún tiempo. Aquí lo podéis ver:

Conversa durant la gravació de “LA NEU NI ET FREGA”” from Josep Lluís Notari Lozano on Vimeo.


Os presentamos también algunos momentos de la grabación desde fuera, el making off:

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Cristina Correa, nuestra querida foquista, hace la claqueta de uno de los planos.

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Un momento de la grabación el el Lindy Hop Valencia.

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Nuestro flamante director de Fotografía, Rafa Coronas, en plena acción.

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Aunque no estamos todos, somos parte del equipo que ha llevado a cabo esta producción.

Le deseamos a Josep Lluís Notari el mayor de los éxitos con este nuevo disco y esperamos que el videoclip “La neu ni et frega” le sirva para alcanzarlo todavía más rápido.

Esperamos que os haya gustado y lo disfrutéis.

Portadas de blog

portadas del blog 1PORTADAS DE BLOG

      Las portadas de blog son uno de los primeros reclamos al que se enfrenta el posible lector que transita por Internet. La capacidad de estas imágenes para atraer y convencer al público, para que dedique cinco minutos de lectura, está fuera de toda duda. Una buena portada en el blog allanará el camino y hará más fácil la elección del lector ocasional o del fiel amigo.

   Conscientes de esta realidad, semana tras semana intentamos transmitir, por medio de nuestras portadas, lo mejor de nosotros mismos y de lo que se encontrará el visitante cuando nos descubra. Una buena foto, un dibujo, un cuadro, un grafismo puede derivar la balanza en una visita a nuestra web o en un paso sin miradas.

      Éstas son algunas de las portadas que han desfilado por Los ojos de mirar. No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Hoy os contamos algunas de las claves de estas portadas. ¡Que las disfrutéis!

Xavier Monsalvatje, artista outsider

      portadas del blog 2A mi querido compañero del colegio, donde compartimos pupitre durante años, lo cacé colgando un cuadro de grandes dimensiones. El cuadro sobre el que nos habla en la entrevista, tanto por escrito como en vídeo. La foto contiene todo lo que yo quería: Xavi, parapetado por su obra, en un momento de concentración activa, desmelenado, calculando las distancias, observante detrás de sus gafas. El artista se intuye, no se expone por completo, su obra marca la dirección de la foto.

      Pilar García Mata, mentalmente desnuda

portadas del blog 3 mentalmente desnuda 1      Quería cerrar por vacaciones de verano el blog. Pensé en un reportaje sobre playas o cremas, o de viajes veraniegos. Finalmente, pensé en dejar una guardiana en la portada, que a lo largo del verano, recibiera al visitante acalorado y le diese un poco de mimo y frescura. Pilar se prestó rápidamente: “si quieres me desnudo para la portada…”, más tarde me aclaró que se trataría de un desnudo mental. Nos fuimos a la playa del Saler para realizar las fotos, entre familias de domingueros, niños jugando con cubitos de arena de playa, sombrillas horteras y señores panzones. Logré evitar todo eso y concentrarme en Pilar. ¡Yo no sabía que una mujer podía tener tal cantidad de bikinis en su colección!

Love is in the web

portadas de blog 4 Love is in the web   Primer artículo de la colaboradora menorquetres en el blog y primera vez que me planteo combinar un cuadro de carácter clásico (Adán y Eva, de Rubens) con un grafismo radicalmente actual, el de las redes sociales. Creo que la portada logra relacionar las nuevas formas de la atracción entre personas en la web con una relación considerada la más antigua del mundo: Adán y Eva.

      Lujuria

portadas de blog 5 lujuria      La relación entre cuadros y grabados antiguos con modernos grafismos continúa. La búsqueda de una imagen adecuada para el tema me hace adentrarme en todo un mundo de sexo lujurioso en Internet. Dudo entre muchas imágenes hasta que encuentro ésta: portada de “The school of Venus”. Una vez la encuentro ya no dudo, lo tengo clarísimo desde el primer instante: es la portada. La imagen, pese a ser muy explícita, tiene un halo de inocencia, naturalidad y buen humor que me encanta. La señora que espera en la cola y se estira de los pelos ilusionada esperando que le toque me parece genial. Rosa Clara García tiene una potente portada con la que empezar la magnífica serie de relatos que, a día de hoy, está desarrollando.

 Borja Flors, aquí y ahora

portadas de blog 6      La foto de Borja la realizo, como tantas otras, en medio de la calzada, con el gustillo que da sentirse amenazado en cualquier momento por un vehículo o por un guardia. Esa sensación que nos mantiene despiertos, activos y nos obliga a solucionar rápidamente lo que nos llevamos entre manos, en este caso un retrato. Yo cuido del modelo y el modelo cuida de mí. Borja es un valiente inteligente, que está ahí y en ese momento, cerrando un capítulo de su vida y a punto de comenzar una nueva aventura. Me consta que en Australia se lo quieren quedar para ellos. ¡Devolvédnoslo, malditos antípodas! Su planta segura y su mirada lo dicen todo.

      El álbum familiar

 portadas de blog 7     La jovencísima fotógrafa Netele Martínez se incorpora al blog. Y lo hace con un artículo tan reflexivo y potente que parece escrito por una persona mucho mayor que ella. La foto de portada es también una aportación suya, y tiene la virtud de evocarnos una tarde mirando fotos con tan solo presentarnos una silla y una pared con un papel pintado.

Blanco y negro, el alma del color

 portadas de blog 8     Esta portada de blog es un ejercicio puro y duro de diseño gráfico. Un intento de aportar una respiración al magnífico artículo de Honorato J. Ruiz. En esta ocasión, no quiero despistar a los lectores con una imagen. El concepto es claro y simple, y así debe traspasarse en la portada.

      ¡Ah, no os lo he dicho! La letra que utilizo en las portadas para los títulos y nombres es la denominada Impact. La de la dirección del blog es Lato. Y en todas, todas las portadas del blog, aparece siempre nuestro pequeño logo, unos ojos mirones, que no son más que un círculo que contiene dos oes de tipo Harrington, con dos puntitos centrados sobre ellos.

Truman

     Truman 1“TRUMAN”, QUIEN TIENE UN AMIGO TIENE UN TESORO

     Truman 2La última película de Cesc Gay, Truman, es una de las mejores cosas que le ha pasado al cine español en los últimos tiempos. Una aproximación naturalista que cuenta el reencuentro de dos amigos en una situación muy delicada en la vida de uno de ellos. Narrada con sobriedad, con una buena banda sonora y con unos intérpretes en estado de gracia, Javier Cámara y Ricardo Darín, Truman es, ante todo, una película que gira en torno a dos ejes fundamentales: cómo afrontar la propia muerte y la Amistad, así, con mayúsculas. Su principal virtud sería cómo teniendo todos los ingredientes para ser una película lacrimógena, evita caer en ello gracias a la naturalidad, el humor y los sutiles matices de sus actores. Conmueve sin trampa ni cartón.

     Nada más verla me puse a recordar otras películas en las que la amistad era la parte esencial del guión, no un simple elemento complementario. Esa clase de films que se solían definir en las reseñas cinematográficas de antaño con la frase: “la historia de una gran amistad”.

     Si bien, la infancia y la adolescencia suelen ser los territorios en los que los amigos lo llenan todo, no es de esa amistad de la que versa la película de Cesc Gay. El cine ha tratado con acierto la incondicional entrega de la primera amistad: Cuenta conmigo (1986) de Rob Reiner, con el viaje iniciático de cuatro muchachos; los tres amigos de Barrio (1998) de Fernando León de Aranoa y sus sueños de huida de la periferia urbana; o Adiós, muchachos (1987) de Louis Malle, autobiográfico film ambientado en un colegio católico en la Francia ocupada de 1944 que narra la amistad entre un muchacho católico y un recién llegado chico judío.

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     En seguida me vienen a la cabeza historias de amistades femeninas, tejidas con mimbres diferentes a las masculinas, más cómplices, quizás, más solidarias en la adversidad cotidiana y más espontáneas en la demostración física del afecto. Magnolias de Acero (1989) de Herbert Ross o Thelma y Lousie (1991) de Ridley Scott serían buenos ejemplos de ello. Llegados a este punto habría que preguntarse aquello de si es posible la verdadera amistad entre un hombre y un mujer. Aunque creo firmemente que sí, resulta difícil encontrar ejemplos cinematográficos exentos de tensión sexual, siempre presente en el cine romántico de Hollywood. En el terreno resbaladizo las relaciones a tres, generalmente de dos chicos y una chica, se han realizado memorables películas que acaban siempre en triángulo amoroso, aunque no necesariamente en tragedia: Jules et Jim (1961) de François TruffautEl Prado (1979) de los Hermanos Taviani o Y tu mamá también (2001) de Alfonso Cuarón.

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     En la amistad entre Julián (Darín) y Tomás (Cámara) tampoco existe ninguna tensión sexual. La reflexión sobre la homosexualidad en el cine, sin duda interesante, se aleja del propósito de estas líneas. Sin embargo, recuerdo perfectamente una película de 1984 Another Country de Marek Kanievska, ambientada en un colegio británico de élite de los años 30, que muestra una verdadera amistad entre un diletante gay interpretado por Rupert Everett y un heterosexual marxista, Colin Firth en sus comienzos.

   Escenas significativas de amistad en el cine existen de muchas clases y de protagonistas muy dispares. Las relaciones de amistad entre un niño y una persona mayor pueden ser el núcleo de películas tan diferentes y entrañables como Cinema Paradiso (1988) de Giuseppe Tornatore con la inolvidable música de Ennio MorriconeUn Mundo Perfecto (1993) de Clint Eastwood o, porqué no, Up (2009), una de las mejores películas de animación de la factoría Pixar. O aquellas amistades forjadas en las condiciones más hostiles, como en la cárcel: la epopeya basada en hechos reales de Papillon (1973) de Schaffner que cuenta la relación entablada entre Henri (Steve Mc Queen) y Louis (Dustin Hoffman) o la no menos conmovedora entre Andrew (Tim Robbins) y Red (Morgan Freeman) en Cadena Perpetua (1994) de Frank Darabont. Entre mis favoritas estaría, sin duda, “Dersu Uzala” (1975) de Akira Kurosawa: la confraternidad entre un oficial del ejército zarista ruso y un cazador mongol en los impresionantes paisajes de la taiga siberiana. ¿Y acaso no es uno de los más desgarradores ejemplos de amistad la de Joe (Jon Voight) y Ratso (de nuevo, Hoffman) en Midnight Cowboy (1969) de John Schlesinger mientras suena la voz de Nilsson en Everybody’s talkin’?

     Truman 6Otras veces las amistades en el cine responden a la frase, “con amigos como éstos, quién necesita enemigos”. Las películas hechas a lo largo de los años por la pareja Jack Lemmon y Walter Matthau demuestran que esa clase de relaciones envenenadas pueden ser una fuente inagotable de humor. Sobre todo cuando se produce la magia de que coincidan unos grandes actores como ellos con un genio como Billy Wilder.

     Grandes películas que están en nuestra memoria poética han tenido como alma la camaradería de dos compañeros de armas, Danny (Sean Connery) y Peachy (Michael Caine) en El Hombre que pudo reinar (1975) de John Huston, o el aprecio más allá de las clases sociales y las circunstancias políticas entre Alfredo (Robert de Niro) y Olmo (Gérard Depardieu) en Novecento (1976) de Bertolucci. El cine nos ha dado sobradas muestras de esa delicada y compleja forma de amor que es la amistad y que poco tiene que ver con la acumulativa virtualidad de las redes sociales.

Truman 7

     Cesc Gay, Ricardo Darín, Javier Cámara y todo el equipo de Truman, han logrado algo muy difícil: conseguir que la amistad se palpe en la pantalla, se respire, exista en cada plano y sin necesidad de decirla con diálogos impostados.

Me gustó más el libro II

Me gustó más el libro 2

        Me gustó más el libro II

Viene de “Me gustó más el libro (I)”

        DERSU UZALA

        En 1976 “Dersu Uzala”, coproducción soviético-japonesa gana el Oscar a la mejor película extranjera. Con todo y ser una de mis favoritas, no supe hasta hace relativamente poco  que estaba basada en un libro del mismo nombre escrito por Vladímir Arséniev, militar, científico y explorador ruso a caballo entre los siglos XIX y XX. Más que una novela es una crónica de sus expediciones, organizadas por el gobierno ruso para conocer los recursos y posibles explotaciones de las regiones siberianas de Amur-Ussuri, territorio inexplorado hasta entonces. Es un  relato de aventuras que gira en torno a la fascinación que sobre el científico europeo ejerce la mirada pura, sencilla y mágica de la naturaleza que tiene el pequeño y humilde Dersu. Es también un libro de aventuras, donde con la sencillez con la que un albañil coloca un ladrillo, Dersu salva las más peligrosas situaciones imaginables.

      Si se le pudiera poner un pero, sería quizás la relativa aridez de los datos geológicos o botánicos, inevitables si tenemos en cuenta que, en realidad, es eso: un diario de expediciones científicas.

    La película es una muy acertada y respetuosa versión en fondo y forma, debido en gran parte a la elección de Maxim Munzuk como protagonista. Nativo siberiano y conocedor del chamanismo y las creencias de los nativos, compone un personaje absolutamente real.

        ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?

         En ocasiones un director consigue, de obras literarias menores, extraer auténticas maravillas. Véase, sino, “Blade Runner”, basada en la novela de Philip K. Dick. “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, una obra que pasó con más pena que gloria, con la que Riddley Scott fabricó una obra maestra, referente de cine de ciencia ficción.

        GUERRA Y PAZ  /  EL QUIJOTE

        En el extremo opuesto, hay libros que por sus dimensiones y contenido no han merecido una adaptación a su altura hasta el momento. “Guerra y Paz” o “El Quijote”, por ejemplo, han sido objeto de numerosas lecturas cinematográficas, pero ninguna lo ha conseguido. Todas se quedan cortas, o simples, o amontonadas, pero no, no llegan. Y quizás porque el cine no sea el medio idóneo para ellas.

        YO, CLAUDIO

        En mi modesta opinión, quizás sea la televisión su sitio. Existe un ejemplo modélico. Viejo, pero modélico: “Yo, Claudio”. En los años 70 la BBC adaptó con escasos medios e inmensa profesionalidad las dos novelas en las que el escritor británico Robert Graves relata la vida y miserias del Imperio Romano desde Augusto hasta Claudio: ¡nada menos que cuatro emperadores!. Recomiendo encarecidamente leer las obras en las que se basa: “Yo, Claudio” y “Claudio el dios y su esposa Mesalina”. Graves fue un gran historiador, un enorme erudito del mundo clásico y un notable poeta, pero, por encima de todo, un extraordinario contador de historias, capaz de engancharnos a la vida de los romanos de hace 2000 años, o los griegos de 3000 como nos enganchamos a “Juego de tronos” o “Los Soprano”.

    Buscad también la serie, y maravillaos con lo que pueden hacer un puñado de actores y profesionales de verdad.

        EL GATOPARDO

    Y, por último, están los milagros: Adaptaciones perfectas en fondo, forma, personajes y contenido de grandes obras. El mejor ejemplo, sin duda alguna, “El Gatopardo” de Lucchino Visconti.

    Obra única del italiano Giuseppe Tommasi di Lampedusa, descendiente de nobles sicilianos, narra con extraordinaria clarividencia la decadencia de la aristocracia siciliana y los sucesos que dan lugar a la caída del Reino de Nápoles y la unificación de Italia. A través de los ojos del lúcido y melancólico protagonista, el otrora todopoderoso príncipe de Salina nos muestra la Sicilia que se acaba y la que viene, y lo más importante, la de siempre, la olvidada y explotada. Y lo mira con un inmenso amor y una gran tristeza. Pero es, sobre todo, un libro de los sentidos. El autor nos describe el tiempo y el lugar a través de colores, olores, sonidos y sabores extremadamente intensos, vivo, que revientan el rígido corsé de la sociedad de la época, que vegeta a la sombra de la Iglesia.

    La película es una absoluta lección de cómo adaptar una obra maestra. Tremendamente fiel en fondo, forma y personajes, conducida por un inmenso Burt Lancaster en el papel del príncipe de Salina.

      Pues lo dicho, es  siempre más que interesante descubrir los libros, a veces grandes, a veces menores, que han inspirado películas icónicas. Ahí están, sin ir más lejos, “El Padrino”, “La Naranja  Mecánica”, “2001”, ”El halcón maltés”, “Mystic River”, y un largo etcétera.

    Y una última reflexión: todos tenemos algún libro muy especial que quisiéramos (y tememos) ver llevados al cine. Quizás porque les hemos puesto caras, imaginado paisajes…,y no queremos decepcionarnos.

     En mi caso, estoy esperando al director que tenga lo que hay que tener y se ponga con “La conjura de los necios”. ¿Y tú?

Me gustó más el libro I

Me gustó más el libro / Portada 1

       ME GUSTÓ MÁS EL LIBRO (I)

      Posiblemente sea esta la frase más pronunciada a la salida de un cine donde se haya proyectado la adaptación de un libro de cierto renombre: -“Me gustó más el libro” -“Sí, a mí también me gustó más el libro”.

         Y de eso quisiera hablar hoy: de libros y de cine. O, más bien, de los libros, muchas veces desconocidos que hay detrás de películas famosas. De hecho, a veces ignoramos que films de gran éxito sean adaptaciones literarias. Las hay fieles, traidoras, comerciales, muy personales…  De todo tipo. Así pues, empecemos.

    Una advertencia: esto va de cine y de literatura, así que dejo de lado, muy conscientemente, a los vampiros sensibles, el bondage de mercadillo, los códigos secretos y demás bestseller escritos con la muy poco oculta intención de ser llevados al cine.

        LA ILIADA

      Y por empezar por algún sitio, empecemos por el principio, lejos en el tiempo: “La Ilíada”.

      De todos es conocido a estas alturas el argumento de este grandioso poema que narra los últimos días de la guerra de Troya. Es una obra, lo reconozco, difícil de empezar a leer: en verso, con un lenguaje antiguo, multitud de nombres extraños, etc., pero asimismo es un relato grandioso, árido, violento, lleno de lucha, esfuerzo, sangre y polvo. Valga un ejemplo:

       Le asestó un golpe bajo la oreja Penéleo, y la espada se hundió entera y sólo aguantó la piel; la cabeza quedó colgando y los miembros se desmayaron.

     Los que conozcáis “La Ilíada” y hayáis visto “Troya”, quizás os preguntéis lo mismo que yo: en medio de este universo seco y despiadado de guerreros feroces y dioses  caprichosos y vengativos, ¿qué carajo pinta Brad Pitt depiladito y en minifalda trotando por los llanos de Ilión? ¡Ojalá, Zeus Cronión lo fulminase con su rayo! Esta película es un ejemplo de cómo destrozar una gran obra literaria y convertirla en un mal producto comercial de consumo masivo. De hecho, si Homero levantara la cabeza, creo que  agradecería a los dioses su ceguera.

        EL LIBRO DE LA SELVA

        Y, sin embargo, se puede  traicionar una obra sublime y, al mismo tiempo, hacer una película maravillosa. La mayoría de la gente conoce “El libro de la selva” como una joyita de Disney, y a fe mía que lo es. Confieso que me tiene robado el corazón. Sin embargo, pocos conocen el tremendo libro de Kipling en el que se basa: una obra enérgica, de instintos y contradicciones, de personajes fuertes y apasionados, cazadores y rivales sin escrúpulos que luchan en un ambiente hostil y que menosprecian a los débiles humanos, donde el amor es sólo instinto reproductivo… En definitiva, algo muy alejado de un relato infantil donde los personajes y la trama, siendo los mismos, no son en absoluto iguales.

        EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

        Hay, sin embargo, directores que en apariencia lo cambian todo, pero consiguen conservar lo esencial, el espíritu mismo de la obra literaria. El mejor ejemplo es, a mi entender, “Apocalypsis now”, de F. F. Coppola, su personal adaptación de un gran clásico: “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad. Cambia la época, el continente, la ambientación, pero el libro es perfectamente identificable en ese viaje hacia lo peor de nosotros mismos, hacia ese horror de Kurtz, que estremece igual en lo profundo de África o en las selvas de Asia.

        Sorprende conocer la gran cantidad de películas muy famosas, es más, de clásicos del cine, que están basadas en novelas aparentemente menores o no tan conocidas como las películas que inspiraron. Algunos ejemplos:

        CAZADOR BLANCO, CORAZÓN NEGRO

     “Cazador blanco, corazón negro”, de Clint Eastwood, basada  en la novela homónima de Peter Viertel, amigo y guionista que fuera de John Huston, en la que narra el caótico rodaje de “La Reina de África”, sometido a los caprichos del director, empeñado en cazar un elefante, ¡sin ser rey, ni nada!

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Blanco y negro, el alma del color

PORTADA-BNBlanco y negro, el alma del color

Si hay una película triunfadora en el 2014, ésta es, sin duda, la polaca “Ida” de Pawel Pawlikowski. Lo ha ganado todo: desde el Félix a la Mejor Película Europea hasta el Óscar a la Mejor Película de habla no inglesa, pasando por el Goya a la Mejor Película Europea, además de decenas de premios por todo el mundo.

“Ida”, ambientada en la Polonia de 1960, cuenta la historia de una joven novicia huérfana que, antes de consagrarse como monja, descubre que tiene un pariente vivo: una hermana de su madre que no quiso hacerse cargo de ella cuando era una niña. Su tía, una jueza desencantada, promiscua y alcohólica, antigua fiscal del Estado, comunista y de pasado antifascista, que le descubre a su sobrina su origen judío y que su familia fue asesinada durante la ocupación nazi. Ambas inician un viaje en coche para tratar de conocer la verdad de lo sucedido.

CARTEL-IDA

Pawlikowski filma una historia triste y amarga, una historia de descubrimientos, de tenso antagonismo entre la fe y el materialismo. Una historia que penetra en los resquicios de la mala conciencia europea, en este caso del colaboracionismo católico polaco en el Holocausto, en las partes sórdidas que cualquier relato oficial pretende hurtar a la memoria.

KULEZSA Y TRZEBUCHOWSKA

Todo ello de la mano de dos actrices en estado de gracia, Agata Trzebuchowska (Anna/Ida) y Agata Kulezsa (Wanda), gigantesca en su papel de mujer atormentada.

Pero si hay algo excepcionalmente subyugante en esta película es su fotografía en blanco y negro. Casi cada uno de sus planos podría ser enmarcado como una fotografía, con toda suerte de composiciones, de las más clásicas a las más rupturistas. Los juegos de luces y sombras, el blanco absoluto de la nieve, le confieren una extraña pátina de misterio y tristeza a toda la cinta. Un acierto total.

Y de eso precisamente es de lo que quería hablar, de la pervivencia del cine en blanco y negro, de su vigencia en el actual mundo de la digitalización y del imperio de los efectos especiales. Más concretamente de los cineastas que eligieron, y eligen, mirar en blanco y negro tras el advenimiento del cine en color.

Si bien en la fotografía, tanto en su vertiente artística como en el fotoperiodismo, el B/N sigue siendo para muchos fotógrafos la mejor manera de expresarse, en el cine no deja de ser algo excepcional y, aparentemente, más propio de circuitos minoritarios, independientes. No en vano, desde hace algunos años, las televisiones sólo emiten cine en B/N, sea de la época que sea, en sesiones de madrugada o en “La 2”. No vaya a ser que no luzcan bien los saturados colorines digitales en las cada vez más grandes pantallas de alta definición.

Autor: Rafa Marco   Fotoperiodismo en blanco y negro.

Autor: Rafa Marco          Fotoperiodismo en blanco y negro.

Si bien desde sus inicios el cine mudo ya coloreaba de muchas formas, fue la llegada del technicolor lo que supuso el comienzo de la hegemonía del color en la gran pantalla. “La Feria de la Vanidad” (Becky Sharp) (1935) de Robert Mamoulian es considerada la primera película en technicolor. Pese a que al principio las cámaras resultaran más pesadas y caras, y el revelado más costoso, pronto vinieron las grandes producciones en color como “Lo que el viento se llevó” o “El Mago de Oz” ambas de 1939 y ambas firmadas por Victor Fleming. Durante las décadas de 1940 y 1950 la convivencia entre el color y el B/N fue lo más habitual, tanto en el cine norteamericano como en el de otras latitudes. Bien es verdad que existe un género ligado indefectiblemente desde esas mismas décadas al B/N: el llamado “Cine Negro” o policíaco. El propio carácter oscuro de las tramas, el bajo presupuesto de muchos de sus clásicos, algunos productos de serie B, fijaron una preferencia por la ausencia de color en dicho género, que se mantendrá incluso en décadas posteriores, como la interesante “El hombre que nunca estuvo allí” (2001) de los Hermanos Coen.

“La Feria de la Vanidad” (Becky Sharp) (1935)

Existían diversas razones por las que un cineasta optaba por correr el riesgo comercial, que no artístico, de filmar en B/N. Podían ser las razones económicas ya apuntadas. Por ejemplo, un joven Orson Wells, por espléndidas cartas de presentación que tuviera, era difícil que contara en 1941 con un gran presupuesto de la RKO para hacer en color su magistral opera prima “Ciudadano Kane”. Aunque parece que a Wells le gustó lo de rodar en B/N puesto que todas sus escasas y posteriores obras maestras fueron filmadas así hasta 1966.

El cine independiente, las vanguardias, lo que en los años 70 se vino a llamar en España “cine de arte y ensayo”, también tenía querencia por el B/N. A ello no es ajena la cuestión presupuestaria, al margen de otras consideraciones artísticas. Muchas de las mejores películas de la Nouvelle Vague fueron rodadas en B/N: “Los Cuatrocientos golpes” (1959) o “Jules et Jim” (1961) de François Truffaut, “Hiroshima mon amour” (1959) de Alain Resnais, “À bout de soufflé” (1960) de Jean-Luc Godard, entre otras. Más adelante Jim Jarmusch, uniendo al escaso presupuesto el aura del cine alejado de los “standars” de Hollywood, rodó monocromáticamente “Stranger in paradise” (1984) y “Down by Law” (1986).

Incluso en producciones de elevado presupuesto dentro del propio star system, algunos directores escogieron fotografiar sus películas en B/N, muchas veces por razones puramente estéticas como en “Rumble Fish”(1983) de Francis Ford Coppola, pero también para dotar de más realismo e historicidad a sus filmaciones. Sería el caso de “Senderos de Gloria” (1957) de Stanley Kubrick, de “Toro salvaje” (1980) de Martin Scorsese o de “La Lista de Schindler” de Steven Spielberg (1993), por citar algunos memorables ejemplos. En ésta última, como pasaba con los peces en la mencionada “Rumble Fish” de Coppola, Spielberg utiliza simbólicamente un solo elemento cromático, el rojo, para destacarlo de un fondo en grises.

Por unas razones u otras, el cine nunca ha abandonado el B/N desde que existe el color. Podría seguir hablando de una lista interminable de ejemplos destacables para recordar este cine: el neorrealismo italiano, las mejores películas de Berlanga o Buñuel, “Los Siete Samurais” (1954) de Kurosawa, “Manhattan” (1979) de Allen y otras de las mejores cintas posteriores del neoyorquino…Hasta un género tan vinculado al color como la animación tiene su propia joya en B/N: “Persépolis”(2007) de Satrapi y Parannaud que lleva con fidelidad la novela gráfica de la iraní al cine.

Win Wenders, quién también sucumbió al B/N “El Cielo sobre Berlín” en 1987, dijo: “Porque la vida ocurre en color, en cambio en blanco y negro las cosas tienen sus límites demarcados. Todo es más real”.

Celebremos, pues, a quienes como Pawlikowski, o Haneke, o Payne, nos cuentan, nos “dibujan” el mundo con luces y sombras. Porque, a la postre, el B/N parece que goza de más salud que otros inventos de feria que pasan con más pena que gloria en el Séptimo Arte.

Parrafadas II

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Parrafadas II


Obra: Rayuela          Autor: Julio Cortázar

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Julio Cortázar en 1967. Fotografía de Sara Facio

“Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se daba citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.”

“Rayuela” en la Wikipedia

Perfil de Julio Cortázar en la Wikipedia

Entrevista a Julio Cortázar en RTVE en 1977


Obra: “Lolita”          Autor: Vladimir Nabokov

Vladimir Nabokov

Vladimir Nabokov

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: La punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.”

“Lolita” en la Wikipedia

Perfil de Nabokov en la wikipedia

Fragmento de “Lolita” de Stanley Kubrick


Obra: “Frankenstein”          Autora: Mary W. Shelley

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Retrato de Mary Shelley por Richard Rothwell

“Pero pronto -exclamó, con solemne y triste entusiasmo- moriré, y lo que ahora siento ya no durará mucho. Pronto cesará este fuego abrasador. Subiré triunfante a mi pira funeraria, y exultaré de júbilo en la agonía de las llamas. Se apagará el reflejo del fuego, y el viento esparcirá mis cenizas por el mar. Mi espíritu descansará en paz; o, si es que puede seguir pensando, no lo hará de esta manera. Adiós.”

“Frankenstein” en la Wikipedia

Perfil de Mary W. Shelley en la Wikipedia

Algunas de las versiones cinematográficas más destacables de la obra:

Fragmento de la película “Frankenstein de 1931 dirigida por James Whale y protagonizada por Boris Karloff, que interpretaba al monstruo de Mary Shelley.

“El jovencito Frankenstein” (1974) de Mel Brooks – Trailer subtitulado en español

Trailer de “Remando al viento” (1988), dirigida por Gonzalo Suárez

A propósito de Mr. Turner

PORTADA-MR-TURNERA propósito de Mr. Turner

La pintura y el cine están estrechamente relacionados, mucho más de lo que sus diferencias evidencian. La pintura nace con la propia humanidad. El cine, en cambio, tiene poco más de cien años, surgió como espectáculo de feria para convertirse más tarde en auténtica aportación del s. XX a la cultura universal. La pintura es por naturaleza estática, aunque en muchas ocasiones tenga vocación de dinamismo. El cine es imagen en movimiento, aunque existan directores que intenten convertir sus planos en auténticas obras pictóricas.

¿Qué tienen en común, más allá de ser lenguajes que apelan al alma humana? En ambos, el manejo de la luz, muchas veces artificial, constituye una parte esencial de la obra. Además, el encuadre que existe en la pintura desde sus orígenes es un elemento fundamental en los diferentes planos cinematográficos.

Lo cierto es que de las películas que se han hecho sobre el mundo de la pintura y de los pintores, muy pocas, al margen de su interés cinematográfico, han servido para comprender o disfrutar mejor de las artes plásticas.

La aproximación a la pintura desde el cine de Hollywood se hace, generalmente, a través de la vida azarosa del genio, ya sea Van Gogh y Cezanne en “El Loco del pelo rojo” (1956) de Vincente Minelli, ya se trate de Michelangelo Buonarroti en “El Tormento y el Éxtasis” (1965) de Carol Reed, ambas películas entretenidas, pero que poco nos aportan sobre el conocimiento de la obra de estos artistas. Nos muestran aventuras, dramas y pasiones con las licencias biográficas que haga falta. Recientemente, películas como “La Joven de la Perla” (2003) de Peter Webber, una virtuosa fotografía consigue convertir algunos de sus encuadres en auténticos cuadros de Vermeer. El director de fotografía, el portugués Eduardo Serra, se convierte en pintor, gracias a su manejo de la luz. Aún así, no deja de ser una hermosa e insustancial manera de acercarse a la obra del pintor holandés.

Dripping

Fotograma de “Pollock”

¿Existen películas cinematográficamente interesantes que nos permitan a la vez aprender sobre un pintor y su contexto? Mencionaré algunas que, desde mi punto de vista, cumplen ambos requisitos. Por ejemplo, “El contrato del dibujante” (1982) y “Ronda de Noche” (2007) del director británico Peter Greenway, que si bien en ocasiones resulta insoportablemente pretencioso, en su filmografía es perceptible la mirada de un realizador formado en las artes plásticas. También está aquella explosión de color, “Cuervos”, uno de los ocho fragmentos de los que consta “Sueños” (1990) de Akira Kurosawa, inmersión onírica del maestro japonés en la obra de Van Gogh. Dentro de los biopic destacaría: “Pollock” (2000) protagonizada y dirigida por Ed Harris, cinta en la que el actor norteamericano aparece pintando con la técnica del dripping (salpicaduras) que usaba el norteamericano y que Harris había conseguido imitar viendo documentales del pintor. Es uno de los pocos casos en los que la propia acción de pintar es una parte importante de la película.

Mr Turner

Fotograma de “Mr. Turner”

Acaba de estrenarse “Mr. Turner” de Mike Leigh, película británica basada en la vida del pintor Joseph Mallord William Turner, considerado por muchos como el más importante paisajista británico del s. XIX. Siguiendo la tradición británica, la película cuenta con una primorosa dirección artística y con una fotografía preciosista que recrea los tonos, las veladuras, los amarillos y los dorados de los cuadros de Turner. Las interpretaciones, tanto de Timothy Spall (Mr. Turner) como de todo el elenco son sobresalientes; cualquier secundario da sobradamente la talla. Sin embargo, una de las cosas que más incomodan de la película es la tosquedad y rudeza con la que Spall encarna a J.M.W Turner. Se muestra al pintor como un ser físicamente desagradable, procaz, primitivo en ocasiones, algo que contrasta con el estiramiento victoriano, propio de otros personajes aristocráticos que aparecen en la película, como John Ruskin, reflejado como un petimetre insoportable y redicho. Parece que a Leigh se le ha ido la mano en este punto, que el Turner real, era una persona más afable. Además, “Mr. Turner” es una película larga, de 2 horas y media, que en algunos momentos decae en su interés.

Volviendo al tema planteado antes, la relación entre la pintura y su traslación al cine, “Mr. Turner” pertenece gozosamente y por pleno derecho a ese escaso grupo de films que realmente profundizan y reflexionan sobre el acto de pintar, sobre el mismo proceso de la creación plástica. Tras ver la película se entiende mejor la obra de Turner, su excepcionalidad. Y se sienten unas incontenibles ganas de coger un avión con destino a Londres e ir inmediatamente a la Tate Britain Gallery, el sancta sanctorum de Turner. Porque en la película se ve a Spall/Turner ensimismado en su trabajo, con su cuaderno de dibujos, tomando incesantemente apuntes. Porque vemos a Spall/Turner en su taller, con cuadros suyos en proceso de ejecución, manipulándolos, difuminando los colores con los dedos. Porque sentimos la tensión artística de aquel momento en las absurdamente abarrotadas salas de las exposiciones de la Royal Academy. Porque vemos como Spall/Turner mira las cosas, como por primera vez intuye la belleza de la locomotora a vapor, de la máquina. En definitiva, el arte y la labor del artista como protagonistas.

Bond y remolcador

Fotograma de “Skyfall”

Y viendo una significativa escena de “Mr. Turner”, uno recuerda con una sonrisa el guiño que el astuto Sam Mendes hizo en “Skyfall” (2012), cuando James Bond se ha citado con Q en la Tate Britain Gallery y aparece el agente sentado frente al cuadro de J.M.W. Turner, “El Temerario remolcado al dique seco”. El pasado remolcando al futuro.

Tráiler de la película: