Relaciones laborales

Relaciones laborales 1      RELACIONES LABORALES

     Hay quien piensa que es el dinero el motor del mundo. Otros, en cambio, apuestan por el ansia de conocimiento o la voluntad divina. Algunos se decantan por el amor, el deseo o el poder. Pues bien, mi encargado creía firmemente que son los gritos los que mueven el mundo, y que le bastaba plantarse a primera hora de la mañana en la sección de la fábrica donde trabajo y lanzar un par de berridos para que las tuercas se ajustasen, las correas se tensaran y las máquinas funcionasen a pleno rendimiento.

    Y es que mi encargado era todo un ejemplar: de origen rural, cincuentón, putero, cazador, cofrade de Semana Santa, facha y, por supuesto, un absoluto incompetente. El cómo había llegado aquel espécimen de eslabón perdido a dirigir una sección en una fábrica de la industria química tiene su explicación: un cuñado bien situado. No podía ser de otro modo. Y si hablo en pasado es por una razón elemental: ya no está entre nosotros. Desapareció un Domingo de Resurrección. Y solo yo sé cómo, y me propongo contarlo.

     Antes de nada, os pongo en situación: tengo cincuenta y muchos años y llevo media vida haciendo el mismo trabajo cansado y aburrido en la misma fábrica, y haciéndolo bien. No es que mi sección sea precisamente un acelerador de partículas, pero vaya, tiene su aquel. Trabajo tres de cada cuatro fines de semana, a turnos, noches incluidas. Si sumamos a esto que la crisis económica ha llevado las condiciones laborales a un nivel, digamos, decimonónico, y lo que es peor, eliminado las prejubilaciones, se podrá entender mejor de qué humor estaba yo aquella espléndida tarde de abril cuando apareció él, a escondidas y por la puerta trasera, con la poco loable intención de pillarme en falta.

     Lo que me dispongo a explicar ahora no es una excusa: es la simple exposición de unos hechos que condujeron a un final lógico y a mi entender, predecible. No juzgo: expongo. Poneos, pues, en situación: con todo lo que ya os he dicho que llevaba a cuestas, y mientras peleaba, llave inglesa en mano, con una pieza bloqueada, me aparece el elemento este, vestido con un chándal “Habibas” recién planchado, mocasines relucientes y el pelo engominado a conciencia, hábilmente distribuido para tapar el cartonaje, palillo móvil en la boca, y soltando eructos con retrogusto a JB.

     A ver, no pretendo justificar lo que hice, si no explicarlo. Lo que pasó fue algo absolutamente previsible y natural. Me explico. Imaginad un edificio mal diseñado y peor construido utilizando materiales de ínfima calidad, con un mantenimiento nulo, sometido a lluvias, huracanes y calorazos, utilizado a temporadas en exceso, y otras, abandonado. Si en este antro entrase un inconsciente y diese un martillazo en una viga maestra, ¿a quién aplastaría el consiguiente derrumbe? Exacto. Al cretino del martillo. Y en esas estábamos, yo, harto de todo, y aquel elemento, dándome la espalda, brazos en jarras y soltando a gritos una retahíla de frases rancias sobre Dios, los moros, Venezuela, el Madrid y las mujeres.

     Y entonces sucedió. Con el último tópico racista, dio el martillazo a la viga. Y cedió. Vaya si cedió. Creo haber dicho que tenía yo una llave inglesa en la mano. Veintidós pulgadas y cuatro kilos de acero al cromo-vanadio, una maravilla de la siderurgia nacional, equilibrada y fiable que llevaba doce años conmigo. Sólo tuve que flexionar muy ligeramente las piernas y girar la cintura con fuerza al tiempo que iba extendiendo el brazo, y por ende, la llave, un poco de abajo a arriba, concentrando en el cabezal toda la fuerza producida por el movimiento de mis muchos kilos de peso. Física pura. Le alcanzó en la base del cráneo, a la izquierda, a un par de centímetros de la oreja: un golpe sordo, un crujido seco, un hipo corto, y cayó de bruces. Mejor dicho, de morros.

     Quiero dejar claro que no fue un arrebato. No perdí el control ni me obnubilé, ni nada por el estilo. Aunque no fuera necesario más de un segundo para consumar el hecho, fui plenamente consciente de lo que hacía y controlé minuciosamente mis movimientos para no fallar. Una vez el cuerpo en el suelo, estuve a punto de perder el control. Ojo, que me asustaban las consecuencias, no el acto en si. Y ante una situación de este calibre, un hombre tiene dos opciones: dar la cara, reconocer los hechos y asumir sus consecuencias, o bien esconder el marrón y escaquearse de un merecido castigo. Ni que decir tiene que opté por la segunda. Y a ello me puse. Primero, control de tiempo: cinco horas hasta el relevo, suficientes para un buen operario, experto en el uso de las herramientas y medios de que dispone. Y es que, creedme, no hay nada como la industria química para deshacerse de un cadáver. La industria cárnica -digamos- lo transforma, pero quedan restos y, al menos durante un tiempo, aunque procesado, el difunto sigue de cuerpo presente en congeladores, expositores de supermercados y sacos de pienso para perros. En la construcción, un clásico, un cuerpo no desaparece. Queda escondido, habitualmente, bajo toneladas de hormigón, pero sigue ahí y al cabo de las semanas o los siglos, aparece. En cambio, aquí, desaparece. Os explicare cómo: en primer lugar y con la ayuda de una carretilla elevadora, desplacé el cuerpo hasta un desagüe, y dándole la inclinación adecuada, con la ayuda de una sierra radial, procedí, por así decirlo, a cortar los conductos de circulación de líquidos al objeto de, digamos, vaciarlo de los mismos sin montar una escandalera. Acto seguido le despojé de cualquier objeto metálico (anillos, hebillas, etc.) y los deposité en un recipiente con ácido clorhídrico, para borrar el ADN y volverlos irreconocibles. Después, con la misma bendita radial y buscando cortar por articulaciones y partes blandas, transformé noventaitantos kilos de gañán en media docena de manejables paquetes envueltos en resistentes sacos de plástico para residuos. Contigua a mi sección está la nave de los hornos. Son hornos de fusión para fabricar esmaltes y trabajan a temperaturas que oscilan entre los 1.450º y los 1.800º. Cualquier cosa no mineral o metálica que se introduzca en ellos desaparece literalmente. Se vaporiza. Controlando los movimientos del hornero de guardia no me fue difícil introducir uno a uno los paquetes en los hornos y verlos desaparecer en un instante. Sólo restaba rematar bien la faena: con un bidón de ácido limpié a fondo la zona de trabajo, y un buen caudal de agua se llevó a la depuradora lo que pudiera haber quedado. La sosa cáustica haría el resto. Ni el mismísimo Grissom hubiera podido encontrar ni rastro de ADN. Limpié a fondo (¡bendito ácido!) la llave y los discos de la radial y tiré al contenedor de chatarra el grumo oxidado en que se habían convertido sus pertenencias metálicas.

     Todo listo, y sin desatender mis obligaciones. El deber siempre antes que el placer. Al salir del trabajo busqué su coche por los alrededores, sin éxito. Eso me preocupó un par de días hasta que leí en la prensa que había aparecido desvalijado en una zona de prostitución low cost controlada por veteranos de guerra serbios. La Guardia Civil, que se pasó sin demasiado interés por la fábrica, era del parecer de que uno de estos simpáticos muchachos había tenido un desencuentro con mi ya ex-encargado, y lo había enviado a descansar al fondo de algún pozo.

     Hoy, cuando ha pasado ya un cierto tiempo y las aguas se han asentado, es el momento de recapitular y sacar conclusiones. Por una parte, la viuda cobró un seguro de vida sustancioso, vendió las tierras y se vino a la ciudad a pasear su luto por El Corte Inglés y el bingo del Centro Aragonés. A nosotros nos han puesto un encargado nuevo, un chaval joven y espabilado, capaz de distinguir lo que funciona y lo que no, y que sabe muy bien qué callos no tiene que pisar. Y en cuanto a mí, sigo igual: cansado y con ganas de jubilarme. Pero, mientras llega ese momento, nadie me grita ni me toca las narices más de lo estrictamente necesario, lo cual es muy, pero que muy de agradecer.

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Rodoreda: Contes d’exili

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      L’etapa de maduresa de Mercè Rodoreda, famosa per La plaça del Diamant, s’inicia en la Guerra civil espanyola i culmina en la immediata postguerra i posterior exili. En aquests anys d’angoixa i patiment, l’escriptora es dedica al gènere del conte; atés que és més fàcil de publicar en les revistes de l’exili i li reportaven un guany immediat. No era temps per a novel·les…

       Saleta d’un pis del carrer de Provença. El 18 de juliol de 1936, a les cinc de la tarda. Així comença Viure al dia, una narració breu en què tres senyores de la burgesia catalana prenen el te i parlen de tot un poc el dia en què va esclatar la guerra. I així acaba, quan una d’elles hi comenta: No han pas sentit a dir que es prepara una hecatombe?

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Bombes sobre Barcelona. Març de 1938

        La Guerra civil va començar el 18 de juliol de 1936 en contra de la República legalment i institucionalment establerta, i es va allargar fins al 1939, amb la victòria de les tropes franquistes. El 18 de juliol d’enguany farà 80 anys de l’inici de la guerra.

      Cada vegada que ella preguntava: “És gaire lluny Orleans?”, ell sentia que una ràbia sorda li pujava fins al coll; s’ennuegava i havia de tossir. Així, però, s’estalviava la resposta. 

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Refugiats de la guerra civil espanyola caminen cap a la frontera francesa (Fotografia de Robert Capa)

        En Orleans, 3 quilòmetres, una parella d’exiliats catalans fugen a peu des de París, assetjada pels alemanys, fins a Orleans, acompanyats de Wilson, un home que coneixen pel camí. Al seu pas només troben desesperació, mort, fam i desolació. Finalment, es refugien en una casa abandonada. Casa plena de rates portar mala desgràcia, sentencia Wilson.

        Les conseqüències derivades de la Guerra civil espanyola obligaren Mercè Rodoreda a exiliar-se a París l’any 1939, després a Bordeus i, finalment, a Ginebra. Aquest conte té una referència real en la vida de l’autora, la fugida a París en temps de l’ocupació alemanya (1939-1945).

       L’ocupació nazi, també, és la protagonista de Nocturn. Un professor de Geografia està exiliat a París amb la seua dona, la qual està malalta. Aleshores, ell ix al carrer per telefonar al metge, però no hi troba cap telèfon. L’únic lloc que en té un és un prostíbul freqüentat pels alemanys. Així que acaba pres, “engolit per la nit i el silenci” i sense poder socórrer la dona.

Ich hatt’ einen Kameraden,

einen bessern find’st du nit…

     Rodoreda, fins i tot, reprodueix els cants dels soldats, els quals doten la narració d’un gran realisme.

      Mort de Lisa Sperling narra el suïcidi d’una dama jueva, natural d’Odessa que, fugint de l’ocupació alemanya de Rússia i França, queda aïllada a Llemotges. Rodoreda posa en boca de la protagonista la mateixa sensació que ella sent, la de l’exiliat en un país estrany.

Aquesta pau enverinada, furiosa de soledat…

      Fa uns mesos es va estrenar al Teatre El Micalet “5 actrius lligen Rodoreda”, una lectura dramatitzada d’algunes obres de l’autora, interpretada per cinc actrius de l’escena valenciana. Un breu repàs per la vida de Mercè Rodoreda, en què vam gaudir d’una gran Rosana Pastor que va llegir, d’una forma magistral, un fragment de la “Mort de Lisa Sperling”.

    “Nit i boira” forma part de la “Solució Final” del nazisme, un decret establit per Hitler l’any 1941, Nacht und Nebel, el qual assenyalava una categoria de deportats que calia fer desaparéixer als crematoris, tot marcant-los la roba amb les sigles NN. Nit i boira és el títol d’un altre conte de Rodoreda que descriu els sentiments d’un presoner d’un camp de concentració alemany, un jove que reconeix la injustícia del seu cas.

      L’escriptora fou assessorada per testimonis reals, persones captives en camps de concentració i transmet cada record dels seus protagonistes fil per randa i amb molta crueltat. El conte destaca el contrast de la vida dins i fora d’aquest lloc, de la seua vida abans i després d’estar pres.

Jo abans deia: fes el mort. Era quan encara no m’adonava que sóc una ombra.

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Camp de concentració de Struthof-Natzweiler (The holocaust chronicle)

       Els personatges de Rodoreda parlen des de terra de ningú.

(La majoria de les experiències viscudes per l’autora durant l’exili, arguments d’aquests i d’altres contes, s’arrepleguen en les “Cartes a l’Anna Murià 1939 -1956”)

Jaime Pujol, lo importante es vivir

lo importante es vivir 1Jaime Pujol, lo importante es vivir

Jaime es una persona con múltiples inquietudes, poliédrico personaje de pasiones diferentes. Es difícil enmarcarlo en una sola actividad, aunque fácil verlo en un ámbito: la creatividad dramática. Acompaña su vida un halo de juventud y energía positiva; uno no sabe qué fue primero, si el Jaime optimista o el positivo Jaime, el joven Jaime o la juventud de Jaime. Será por eso que todo lo que toca o imagina es resultado de ideas limpias, mundos no transitados por nadie antes, espacios propios de reflexión madura pero no contaminada.

Hoy levanto mi copa por ti, Jaime, con el zumo de las naranjas de tu huerto, a tu salud, porque los dos sabemos que lo importante es vivir y disfrutar con lo que hacemos. Y poco más. ¡Y nada menos!

     Nombre completo, fecha de nacimiento, lugar…

    Me llamo Jaime Pujol Reinés, nací el 6 de noviembre de 1961 en Palma de Mallorca. Llegué a Valencia con 18 años y, prácticamente, soy valenciano.

    Hago un inciso sobre mi primer apellido. Lo pronuncio con jota castellana, porque aquí no suena como en Mallorca, no existe esa sonoridad. De hecho, la primera vez que dijeron mi nombre, fue en un organismo oficial, creo que cuando fui a hacerme el pasaporte, y me llamaron Chaume Puchol, con el acento de aquí, l’apitxat. A partir de ahí, preferí decir mi apellido con jota, porque me lo han escrito de todas las maneras, desde Puchol a Puyol, pasando hasta por Puzol (ríe).

     ¿Quién es Jaime, en realidad?

    Jaime ha sido un proceso vital, en realidad. Ha habido muchos “jaimes” en mi vida, pero ahora mismo, me veo una persona sencilla. A partir de un momento determinado de mi vida he llegado al convencimiento de que lo único que realmente me importa es vivir, intentar gozar de las cosas de la vida y no obsesionarme con el trabajo, ni con otras cosas. Yo siempre digo que hace muchísimo tiempo que debería haberme jubilado. Al contrario que mi padre, que cuando le tocó jubilarse dijo: “¡qué pena que no pueda seguir trabajando!”. Hay gente que vive para trabajar. Yo trabajo para vivir. Amo mi trabajo, pero no solo el específico de actor, sino este ámbito que es el de la interpretación, el teatro o el audiovisual, hay un montón de rincones en los que puedo tener cabida.


lo importante es vivir 3

Foto de book de Jaime


    Autor dramático, actor, director, pedagogo teatral…, eres insaciable e incansable, Jaime. Cuéntame cómo te apañas para compaginarlo todo. Y cuál es tu área favorita.

    Si tuviera que elegir una lo tendría complicado. Yo pondría en mi tarjeta de presentación, actor; aunque no es con lo que me siento más identificado. Me apasiona la interpretación, lo que pasa es que el estado de interpretación ideal se produce en muy pocas ocasiones y hay muchos peajes y cuestiones ajenas a lo que es la esencia del actor. Por ello, a veces, me siento mucho más cómodo en la escritura, porque no tienes esos condicionantes, la creatividad está full, a tope. lo importante es vivir 4También tengo que decir que soy bastante perezoso y he encontrado en Diego Braguinsky un entente muy bueno de creatividad donde nos jaleamos y ya hemos escrito juntos bastantes obras últimamente. Me siento cómodo en ese tándem, porque nos damos fuerza el uno al otro. Escribimos “Muerto en el acto” y ahora, en abril, estrenamos “Mecbeth”, en la que le hemos dado la vuelta a “Macbeth”. Es un proyecto que tenía hace tiempo, es un homenaje a la obra desde el otro lado con un humor muy Monthy Phyton, muy divertida.

    La faceta por la que más se te conoce, o la que más popularidad te ha dado ha sido la de actor en televisión. ¿Cómo ha sido tu carrera? ¿Qué momento recuerdas como clave dentro de ella? ¿Cuál ha sido tu mejor experiencia como actor?


lo importante es vivir 2Foto de “Romeo y Julieta” dirigido por Edward Wilson


   Siempre digo que profesionalmente tengo dos trabajos que considero una catapulta profesional e, incluso, emocional, muy importantes: el “Romeo y Julieta” que hice con Edward Wilson con 23 o 24 años, y que me abrió la puerta a la dirección escénica, porque a posteriori trabajé con él como ayudante de producción. De alguna manera, me hizo madurar como actor. Y luego, como no, mi trabajo en “El comisario”, pero no por el hecho de que fueran diez años y que, a partir de ahí, mi carrera da un vuelco y se me abren más puertas a más proyectos, sino como experiencia vital fue realmente extraordinaria. Ahí es cuando yo digo “¡qué maravilloso es poder desarrollar tu trabajo de actor tal y como tú habías imaginado!”. Eso me ocurrió en “El comisario”, poder interpretar un personaje totalmente distinto a como realmente eres tú, poder elaborarlo y darle una trayectoria vital. ¡10 años! Crecí, humanamente, con el personaje. Y es que formas parte de una gran familia y adquieres una seguridad extraordinaria. De verdad que se aprende muchísimo.

   También es cierto que esa seguridad la pierdes en cuanto acabas, porque esta profesión tiene estas cosas, cuando tienes que hacer otro trabajo es como una vuelta a empezar. Y te preguntas: “¿Por qué tengo que volver a pasar por esto?”. De repente, todo se desmorona y surge la inseguridad más absoluta, el vacío, vuelven los lapsus, los temores, los miedos. El ritmo es trepidante y lo que te salva es llevar a tus espaldas 30 años. Ves personas que llegan a esas series sin esta experiencia y se hunden. El mundo del actor es un peaje injusto.

   ¿Qué opinas del momento cultural que se está viviendo en España en la actualidad? ¿Hacia dónde crees que vamos?

      Yo creo que la cultura en este país está en un punto de “sálvese quien pueda” desde hace muchísimos años, diría desde que tengo uso de razón; porque falla en la base, en la educación, en el fomento de la educación. La suerte de vivir un período no muy largo de mi vida en Inglaterra me dio la oportunidad de ver a chavales de ocho años como leían de motu proprio a Shakespeare, como recitaban, como esas familias de clase obrera hacían una pequeña provisión de fondos mensual para poder ir al teatro… Es otra escala de valores, es un respeto desde los cimientos. Empezar la casa por el tejado no tiene mucho sentido. Y lo que está haciendo mal este gobierno es, precisamente, ir cortando de raíz e ir quitando todas esas asignaturas ligadas a la cultura en los centros de estudio. Es una vergüenza, porque, al final, te preguntas ¿cómo se llega a la cultura? ¿A través de qué? Y no te hablo de la ley de mecenazgo, porque esta no tiene importancia si no existe, previamente, una educación cultural.

    Recomiéndame una película, Jaime.

   Así, de repente, y aunque no la considero una obra maestra, mil veces viene a mi mente, “Blade Runner”. Para mí, sintetiza muchas cosas, hay una filosofía de vida en esa película, aparte de plásticamente, lo que supuso en su momento. A mí es una película que, todavía, me sigue emocionando, me hace llorar, siempre se me cae la lagrimita.

    ¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿En qué estás trabajando ahora?

   Acabamos de estrenar “Mecbeth” en el teatro Rialto, el 31 de marzo y estaremos un mes. He escrito el texto junto a Diego Braguinsky. Y, también, estoy intentando terminar una nueva obra que se llama “Música en la cabeza”, pero no habrá soul, sino locura. Me muevo mucho en el mundo de la falsa apariencia, me gusta mucho el juego, desde el punto de vista teatral y cinematográfico. Me gusta, como espectador, que jueguen conmigo, estar activo, descubrir lo que realmente está ocurriendo. Y estamos terminando, también, hemos entregado ahora el primer guión de la versión cinematográfica de “Continuidad de los parques” junto con Sergio Villanueva y con una productora de Valencia, muy interesada en llevar a cabo el proyecto.

    ¿Cómo son tus ojos de mirar?

    Pues, son muy simples ya (ríe). Procuro mirar las cosas como son y que venga lo que venga.

Algunos enlaces sobre Jaime que te pueden interesar:

https://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Pujol

http://www.jaimepujol.com/

http://www.imdb.com/name/nm1001723/

http://www.biografias.es/famosos/jaime-pujol.html

El lector adolescente

lector adolescente 10EL LECTOR ADOLESCENTE

     No guardo precisamente un buen recuerdo de la adolescencia. No es, como la infancia, un paraíso perdido de pureza y luz, ni una explosión de energía brillante, todo futuro, como la juventud, ni pausa, reflexión y saber jugar la carta de la experiencia, como la madurez. Al contrario, es una época caótica, de permanente inseguridad, con la razón anegada por el sentimiento; un tiempo de sufrimiento y duda, dominado por el miedo al rechazo y por una enorme melancolía. Este estado emocional hace de la adolescencia oro puro para la literatura, a mi entender. En primer lugar, por supuesto, del adolescente como protagonista, y valga el muy conocido y justamente admirado “El guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger como ejemplo y en segundo, pero casi más importante, como lector.

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      Pocos serán los adolescentes aficionados a leer, de acuerdo, pero a falta de formación o criterio, el lector, a esa edad, está dotado de una sensibilidad extrema que le permite conectar con el fondo de la obra mejor que los demás lectores, más receptivos quizás al continente que al contenido. Supongo que suena raro escuchar que Pío Baroja sea uno de los escritores que mejor conectan con la desorientación y la angustia adolescentes, pero sinceramente así lo creo.

       Su novela “La Busca” relata las andanzas de un adolescente que queda huérfano y solo, al poco de llegar al Madrid, a caballo entre dos siglos. Es una novela dura y lúcida como todo lo que escribió Baroja. La despiadada descripción de la España de finales del XIX es brillante y magistral, y es el escenario brutal donde Manuel, el protagonista, tiene que abrirse camino. Pero es también magistral como describe el estado anímico, las dudas y la angustia del protagonista, sus primeros amores, la confusión que le causan…            Lo leí con 15 años y, aún hoy, me maravilla cómo consigue que se identifiquen con tal claridad lector y protagonista, con un siglo de por medio.

          Aun siendo “La Busca” la única novela de Baroja protagonizada por un adolescente, siempre maravilla la sensibilidad con la que trata la adolescencia en sus relatos, aunque aparezca de modo fugaz. Valga como ejemplo la deliciosa “Las inquietudes de Shanti Andía”, y el relato de las penas de amor de un joven marino. Y de la España del XIX, a la América profunda de los 40.

lector adolescente 3John Kennedy Toole se hizo famoso a título póstumo con la absolutamente fabulosa y descacharrante “La conjura de los necios”, pero poca gente sabe que previamente había escrito una novela corta, que tampoco llegó a publicar: “La Biblia de neón”, que narra las vivencias de un chaval pobre en un pueblo profundo del sur, y como el pastor de la Iglesia y su núcleo de fieles más duros se empeñan en destruir todo lo que de bueno, sano y espontáneo hay en su vida, por pura maldad. Es un relato crudo, notable aunque no sea una obra maestra, pero estremecedor si pensamos que el autor tenía sólo 16 años cuando la escribió. A los 31 años, J.K. Toole se suicidó sin haber visto publicada ninguna de sus obras.

      “La soledad del corredor de fondo”, de Allan Sillitoe, es un relato bastante peculiar. El autor, al igual que la mayoría de los protagonistas de sus historias, nació y creció en una época y en un entorno duros: los barrios obreros de las ciudades industriales inglesas durante la posguerra. Es decir, paro, alcoholismo, violencia, miseria…Vamos, lo que pocos años después los punk adoptarían como lema: “No future”.

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      “La soledad del corredor de fondo” cuenta las andanzas de un joven delincuente, y cómo, después de su detención, ingresa en un reformatorio de ideas muy avanzadas para la época. El director, hombre de clase alta, descubre que es un óptimo corredor de fondo. Con el argumento de que el deporte puede hacer de él un hombre honrado, lo convence para entrenar, y le autoriza a salir todas las madrugadas a correr por el campo para preparar una importante carrera contra el equipo de un prestigioso colegio privado. En estos momentos de soledad, cuando el protagonista corre por senderos helados, antes de amanecer, cuando se siente a la vez como el primer y el último hombre sobre la tierra, reflexiona sobre su vida, su futuro y la honradez. Si gana la carrera, el mundo será suyo, según el director, pero él se siente como un caballo de carreras, mimado y cuidado sólo porque puede dar beneficios. Por fin llega el día. Va en cabeza, destacado. Va a ganar. Pero a la vista de la meta, sus reflexiones cuajan, y decide pararse. Por honradez. Por pura honestidad: es quien es, viene de donde viene, y no tiene, es más, no quiere tener nada que ver con el director y su mundo. Asume las consecuencias. Que, por supuesto, son muy duras.

      Puede que sea una opinión equivocada, pero creo que este libro debería ser texto de lectura obligatoria en los institutos. La honradez no tiene que ser necesariamente seguir las normas. No engañarse a uno mismo, admitir tu realidad y afrontarla a tu manera, con un par, y con una sonrisa en los labios, también puede ser una actitud modélica. Sin contar, por supuesto, con su altísima calidad literaria. A modo de curiosidad, hay una excelente película de Tony Richardson basada en este relato.

     Hace ya algunos años, mi entonces muy joven hijo me pidió que le prestara algunos libros para acompañarle en un viaje largo. Él, amante de las pantallas y de la música punk, no había sido nunca lector. ¡Pero, menudo marrón! ¿Qué libros se le recomiendan a alguien de esos gustos y esa edad que le acerquen a la lectura? ¿No le parecerá pesado el relato que a su edad nos impactó de tal manera que todavía nos acompaña? ¿Algo provocativo, que le genere reacciones, dudas, preguntas? ¿Quizás poesía? La zozobra es inevitable. Vaya, al menos, para mí. Tenía clara una cosa: nada, pero nada en absoluto de literatura “para adolescentes”: ni vampiros melancólicos, ni best sellers de sectas secretas ni, con perdón, chorradas del género. Un adolescente no es tonto. No necesita que le demos nada masticado. Tiene que aprender a comer él solito, a escupir lo que no le guste, a paladear lo que le deleite y a pasar alguna que otra indigestión. Cada uno acabará escogiendo lo suyo, lo que le ayudará a convertirse en lo que de adulto haya de ser, para bien o para mal, en suma, en un ser humano único e irrepetible.

      Le dejé a mi hijo, al final, cuatro libros: “Cuentos”, de Baroja, una selección de relatos cortos de Chejov, “La soledad del corredor de fondo”, de Sillitoe, y, no sé por qué, las “Meditaciones”, compilación del pensamiento estoico del emperador romano Marco Aurelio. Si, ése, el que matan al principio de “Gladiator”.

lector adolescente 6     Le gustaron, sobre todo, dos: el de Chejov, del cual comentamos cosas, pero hubo un libro que no me devolvió: las “Meditaciones”, de Marco Aurelio.

   Ya ves, uno rompiéndose la cabeza para encarrilarlo por el buen camino y, al final, escoge un tratado de filosofía con casi 20 siglos encima.

       Lo dicho: No hay mejor lector que un adolescente, aunque lea poco.

Estellés, entre besos i arraps

PORTADA

       Estellés, entre besos i arraps

        Tots sabem besar i què són els besos. Però pocs saben expressar amb paraules plenes de tendresa, amor, passió, sexe arravatat; un bes de veritat. D’això i molt més, Estellés n’és un mestre.

         El poeta de Burjassot repassa amb la llengua el cos femení i ho fa a la seua manera, una manera única i particular.

        En Per a tota la mort (et vaig besar aquell dia la boca, oberta i gran, aquells llavis tendrals / encara més, et vaig besar les dents i més delit encara: les genives), en Estams de pols (i et besaria el melic i l’aixella / i el peçonet de l’orella) i en L’amant (“Anem al llit”, et propose, besant-te / bruna, la pell, els pits, el coll, la boca). En Tot açò que ja no pot ser (Et besaria lentament, et soltaria els cabells, t’acariciaria els muscles, t’agafaria el cap per a besar-te dolçament), en un poema del Llibre de Meravelles (Ací em pariren i ací estic / Ací treballe i done besos). I en Els Amants (negligentment besant-te / ara un muscle i després el peçó d’una orella / I rodolem per terra entre abraços i besos / a rebolcons entre besos i arraps).

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    Vicent Andrés Estellés era únic narrant, descrivint, contant històries. Tenia la necessitat d’incidir en el món del seu temps mitjançant la paraula, amb un llenguatge col·loquial, planer, bròfec, de la manera que es parla en l’Horta. Un llenguatge sense tabús, però ben elaborat. El poeta escrivia per al poble i des del poble. No obstant això, volia passar desapercebut, donar veu a qui no la té; volia ser: Un entre tants…

Un entre tants, duia el dolcíssim pit tatuat

      Estellés entenia l’amor com un cataclisme, com una vida que es desfà sobre un cos.

Mai no he sentit un desig com aquest…

És el desig de la teua nuesa.

És el desig del teu cos vora el meu.

     Paraules de l’autor explicades en la web de Poética 2.0, que presenta una antologia audiovisual dels seus poemes sobre l’amor, el sexe, les coses quotidianes de la vida, etc. Professionals de l’escena valenciana que posen veu a “La veu d’un poble”.

      Estellés mostra la realitat i, sobretot, la quotidianitat per mitjà d’un llenguatge directe, descarnat i carnal, alhora.

El teu nom i el meu nom, més que escrits, arrapats, aquell amor, l’amor, amor d’ungles i dents.

Testament mural

          El cos de la dona és font de metàfores i el descriu, de vegades, amb grans dosis de tendresa i sensibilitat. I d’altres, des de l’erotisme, la sexualitat i la sensualitat. Ressegueix a pams aquest cos esvelt i ben proporcionat, gairebé, de cap a peus: pits, mamelles i mamelletes de mel, malucs, genolls, muscles, cuixes, l’engonal i l’entrecuix, melic, turmells, cabells, ulls, ungles, dents, genives, el ventre amorossísim, les mans.

Deixa’m les teues mans…

Crec que no es pot voler com t’estic volent jo cada dia que passa.

Deixa'm les teus mans... Crec que no es pot voler com t'estic volent jo cada dia que passa.

Fotografia de Rafa Marco

        I, sobretot, la seua obsessió: les cames.

        No hi havia a València dos cames com les teues.

Estellés 1

  Cames adorables, de sucre i com d’aigua fluvial i alegre, cames llargues, nues, primes, obertes… Eixes dos cames que passejaven pels carrers d’una València, testimoni de l’amarga postguerra, que són imatge d’erotisme, sensualitat i desig.

   Ja ho deia Ausiàs March…

La carn vol carn

Portadas de blog

portadas del blog 1PORTADAS DE BLOG

      Las portadas de blog son uno de los primeros reclamos al que se enfrenta el posible lector que transita por Internet. La capacidad de estas imágenes para atraer y convencer al público, para que dedique cinco minutos de lectura, está fuera de toda duda. Una buena portada en el blog allanará el camino y hará más fácil la elección del lector ocasional o del fiel amigo.

   Conscientes de esta realidad, semana tras semana intentamos transmitir, por medio de nuestras portadas, lo mejor de nosotros mismos y de lo que se encontrará el visitante cuando nos descubra. Una buena foto, un dibujo, un cuadro, un grafismo puede derivar la balanza en una visita a nuestra web o en un paso sin miradas.

      Éstas son algunas de las portadas que han desfilado por Los ojos de mirar. No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Hoy os contamos algunas de las claves de estas portadas. ¡Que las disfrutéis!

Xavier Monsalvatje, artista outsider

      portadas del blog 2A mi querido compañero del colegio, donde compartimos pupitre durante años, lo cacé colgando un cuadro de grandes dimensiones. El cuadro sobre el que nos habla en la entrevista, tanto por escrito como en vídeo. La foto contiene todo lo que yo quería: Xavi, parapetado por su obra, en un momento de concentración activa, desmelenado, calculando las distancias, observante detrás de sus gafas. El artista se intuye, no se expone por completo, su obra marca la dirección de la foto.

      Pilar García Mata, mentalmente desnuda

portadas del blog 3 mentalmente desnuda 1      Quería cerrar por vacaciones de verano el blog. Pensé en un reportaje sobre playas o cremas, o de viajes veraniegos. Finalmente, pensé en dejar una guardiana en la portada, que a lo largo del verano, recibiera al visitante acalorado y le diese un poco de mimo y frescura. Pilar se prestó rápidamente: “si quieres me desnudo para la portada…”, más tarde me aclaró que se trataría de un desnudo mental. Nos fuimos a la playa del Saler para realizar las fotos, entre familias de domingueros, niños jugando con cubitos de arena de playa, sombrillas horteras y señores panzones. Logré evitar todo eso y concentrarme en Pilar. ¡Yo no sabía que una mujer podía tener tal cantidad de bikinis en su colección!

Love is in the web

portadas de blog 4 Love is in the web   Primer artículo de la colaboradora menorquetres en el blog y primera vez que me planteo combinar un cuadro de carácter clásico (Adán y Eva, de Rubens) con un grafismo radicalmente actual, el de las redes sociales. Creo que la portada logra relacionar las nuevas formas de la atracción entre personas en la web con una relación considerada la más antigua del mundo: Adán y Eva.

      Lujuria

portadas de blog 5 lujuria      La relación entre cuadros y grabados antiguos con modernos grafismos continúa. La búsqueda de una imagen adecuada para el tema me hace adentrarme en todo un mundo de sexo lujurioso en Internet. Dudo entre muchas imágenes hasta que encuentro ésta: portada de “The school of Venus”. Una vez la encuentro ya no dudo, lo tengo clarísimo desde el primer instante: es la portada. La imagen, pese a ser muy explícita, tiene un halo de inocencia, naturalidad y buen humor que me encanta. La señora que espera en la cola y se estira de los pelos ilusionada esperando que le toque me parece genial. Rosa Clara García tiene una potente portada con la que empezar la magnífica serie de relatos que, a día de hoy, está desarrollando.

 Borja Flors, aquí y ahora

portadas de blog 6      La foto de Borja la realizo, como tantas otras, en medio de la calzada, con el gustillo que da sentirse amenazado en cualquier momento por un vehículo o por un guardia. Esa sensación que nos mantiene despiertos, activos y nos obliga a solucionar rápidamente lo que nos llevamos entre manos, en este caso un retrato. Yo cuido del modelo y el modelo cuida de mí. Borja es un valiente inteligente, que está ahí y en ese momento, cerrando un capítulo de su vida y a punto de comenzar una nueva aventura. Me consta que en Australia se lo quieren quedar para ellos. ¡Devolvédnoslo, malditos antípodas! Su planta segura y su mirada lo dicen todo.

      El álbum familiar

 portadas de blog 7     La jovencísima fotógrafa Netele Martínez se incorpora al blog. Y lo hace con un artículo tan reflexivo y potente que parece escrito por una persona mucho mayor que ella. La foto de portada es también una aportación suya, y tiene la virtud de evocarnos una tarde mirando fotos con tan solo presentarnos una silla y una pared con un papel pintado.

Blanco y negro, el alma del color

 portadas de blog 8     Esta portada de blog es un ejercicio puro y duro de diseño gráfico. Un intento de aportar una respiración al magnífico artículo de Honorato J. Ruiz. En esta ocasión, no quiero despistar a los lectores con una imagen. El concepto es claro y simple, y así debe traspasarse en la portada.

      ¡Ah, no os lo he dicho! La letra que utilizo en las portadas para los títulos y nombres es la denominada Impact. La de la dirección del blog es Lato. Y en todas, todas las portadas del blog, aparece siempre nuestro pequeño logo, unos ojos mirones, que no son más que un círculo que contiene dos oes de tipo Harrington, con dos puntitos centrados sobre ellos.

Palabros y palabrotas

palabros y palabrotas

   Palabros y palabrotas

      Uno de los principales argumentos esgrimidos por los detractores de la presencia de las Humanidades en nuestro sistema educativo es su falta de utilidad práctica. Pudiera ser, no lo voy a discutir ahora, pero quisiera romper una lanza en favor de, al menos, dos de estas cada vez más relegadas materias: la Gramática y la Literatura, y quisiera hacerlo desde un punto de vista absolutamente utilitarista, porque son excelentes armas de autodefensa. Intentaré explicarme con varios ejemplos prácticos y, desgraciadamente, absolutamente reales, extraídos de mi propia experiencia.

     Hace ya unos años, escuchaba en la radio una entrevista al delegado de Educación de la ciudad en donde habito. Se le preguntaba por la endémica falta de centros escolares de Primaria y Secundaria para atender a la población de varios barrios periféricos. Por aquel entonces quedó vacío un antiguo cuartel militar, y en una rueda de prensa, el susodicho delegado comunicó, palabra más, palabra menos, que “en las antiguas instalaciones del Ministerio de Defensa iba a procederse a la ubicación de un centro funcional de enseñanza para cubrir las necesidades de las áreas de población afectadas”. Un periodista preguntó que qué era exactamente un “centro funcional de enseñanza”, a lo que el preboste, ya mayor y de procedencia rural, respondió en mal tono. “¡Pues eso, collons, que funcionará hasta que encontremos algo mejor!”. Es decir, que si nadie pregunta, y las directivas de las AMPAS no están versadas en Gramática y Literatura, se la meten doblada, con perdón.

    Y es que las palabras complicadas, las frases enrevesadas y las expresiones de nuevo cuño pueden ocultar, en muchos casos, los peores significados. Puede, por ejemplo, confundir mucho, e incluso infundir esperanzas de mejora, el que, en medio de una crisis terrible, el gerente de una fábrica convoque a los representantes de los trabajadores para comunicarles, con tono dinámico y animado, como el que ha descubierto el camino de la salvación, que “la empresa ha decidido, al objeto de ser más competitiva, optimizar la productividad de los recursos humanos fomentando la multitarea y la polifuncionalidad de los operarios, así como la eliminación de los tiempo no productivos a lo largo de la jornada”. Suena de la hostia. Ya estamos al nivel de las fábricas suecas o alemanas. ¡Nuestro es el futuro! Pero no. En realidad está diciendo, más o menos, lo siguiente: “os voy a explotar hasta que lloréis sangre, y de jubilarse, ni hablar: ¡moriréis en vuestro puesto de trabajo!”. Y claro, si no lo sabes traducir, te vas a la cama lleno de fe y esperanza en un nuevo futuro. En cambio, si lo entiendes, te pasas la noche repasando una y otra vez la legislación laboral buscando resquicios para defenderte.

     En realidad, pocos términos de nuevo cuño hay que rechinen más a mi modesto entender que “recursos humanos”. Supone poner por escrito y negro sobre blanco, valga la redundancia, que a los trabajadores se les pone al mismo nivel en una empresa que a la maquinaria, las materias primas, el gas o la administración. Y no es lo mismo. Cuando se “optimiza” una máquina hasta el límite, se repara y listo.

palabros y palabrotas 2

“Recurso humano” paseando a su perro

     Pero cuando se “optimiza un recurso humano”, el susodicho no puede estar como es debido al tanto de las notas de su hijo adolescente, ni disfrutar de un paseo con su familia, ni leer el tiempo que le gusta. Un “recurso humano” tiene que levantarse a atender a su hijo recién nacido por la noche, acompañar al médico a sus padres, pasear al perro y, en la medida de lo posible, disfrutar de ello. Un “recurso humano” tiene rupturas sentimentales, pérdidas, accidentes…Y os puedo asegurar que todo eso no le pasa a una materia prima, a las fotocopiadoras o a las herramientas del taller. En definitiva, hablar de recursos humanos en lugar de hacerlo de seres humanos denota, para mí, una muy peculiar manera de entender las relaciones laborales.

      No quiero entrar en el campo de la política, porque sería un no parar: ¡esa “movilidad exterior”, Sra. Báñez!, y ¡esos “finiquitos en diferido”, Mari Loli!

      En definitiva: Hay que estudiar y hay que leer mucho. Las palabras no son inocentes. Según cómo y quién las utilice, pueden hacer mucho daño, y hay que conocerlas bien para poder defenderse. Yo, por experiencia, cada vez que escucho a alguien con mando, ya sea primer ministro o encargadillo de sección, decir con sonrisa ufana y pecho henchido aquello de “¡vamos a generar sinergias!”, huyo, rápido y lejos, no sea que me quieran convertir en sujeto pasivo de una relación meramente anal. O sea, que me den, pero bien.

Me gustó más el libro II

Me gustó más el libro 2

        Me gustó más el libro II

Viene de “Me gustó más el libro (I)”

        DERSU UZALA

        En 1976 “Dersu Uzala”, coproducción soviético-japonesa gana el Oscar a la mejor película extranjera. Con todo y ser una de mis favoritas, no supe hasta hace relativamente poco  que estaba basada en un libro del mismo nombre escrito por Vladímir Arséniev, militar, científico y explorador ruso a caballo entre los siglos XIX y XX. Más que una novela es una crónica de sus expediciones, organizadas por el gobierno ruso para conocer los recursos y posibles explotaciones de las regiones siberianas de Amur-Ussuri, territorio inexplorado hasta entonces. Es un  relato de aventuras que gira en torno a la fascinación que sobre el científico europeo ejerce la mirada pura, sencilla y mágica de la naturaleza que tiene el pequeño y humilde Dersu. Es también un libro de aventuras, donde con la sencillez con la que un albañil coloca un ladrillo, Dersu salva las más peligrosas situaciones imaginables.

      Si se le pudiera poner un pero, sería quizás la relativa aridez de los datos geológicos o botánicos, inevitables si tenemos en cuenta que, en realidad, es eso: un diario de expediciones científicas.

    La película es una muy acertada y respetuosa versión en fondo y forma, debido en gran parte a la elección de Maxim Munzuk como protagonista. Nativo siberiano y conocedor del chamanismo y las creencias de los nativos, compone un personaje absolutamente real.

        ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?

         En ocasiones un director consigue, de obras literarias menores, extraer auténticas maravillas. Véase, sino, “Blade Runner”, basada en la novela de Philip K. Dick. “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, una obra que pasó con más pena que gloria, con la que Riddley Scott fabricó una obra maestra, referente de cine de ciencia ficción.

        GUERRA Y PAZ  /  EL QUIJOTE

        En el extremo opuesto, hay libros que por sus dimensiones y contenido no han merecido una adaptación a su altura hasta el momento. “Guerra y Paz” o “El Quijote”, por ejemplo, han sido objeto de numerosas lecturas cinematográficas, pero ninguna lo ha conseguido. Todas se quedan cortas, o simples, o amontonadas, pero no, no llegan. Y quizás porque el cine no sea el medio idóneo para ellas.

        YO, CLAUDIO

        En mi modesta opinión, quizás sea la televisión su sitio. Existe un ejemplo modélico. Viejo, pero modélico: “Yo, Claudio”. En los años 70 la BBC adaptó con escasos medios e inmensa profesionalidad las dos novelas en las que el escritor británico Robert Graves relata la vida y miserias del Imperio Romano desde Augusto hasta Claudio: ¡nada menos que cuatro emperadores!. Recomiendo encarecidamente leer las obras en las que se basa: “Yo, Claudio” y “Claudio el dios y su esposa Mesalina”. Graves fue un gran historiador, un enorme erudito del mundo clásico y un notable poeta, pero, por encima de todo, un extraordinario contador de historias, capaz de engancharnos a la vida de los romanos de hace 2000 años, o los griegos de 3000 como nos enganchamos a “Juego de tronos” o “Los Soprano”.

    Buscad también la serie, y maravillaos con lo que pueden hacer un puñado de actores y profesionales de verdad.

        EL GATOPARDO

    Y, por último, están los milagros: Adaptaciones perfectas en fondo, forma, personajes y contenido de grandes obras. El mejor ejemplo, sin duda alguna, “El Gatopardo” de Lucchino Visconti.

    Obra única del italiano Giuseppe Tommasi di Lampedusa, descendiente de nobles sicilianos, narra con extraordinaria clarividencia la decadencia de la aristocracia siciliana y los sucesos que dan lugar a la caída del Reino de Nápoles y la unificación de Italia. A través de los ojos del lúcido y melancólico protagonista, el otrora todopoderoso príncipe de Salina nos muestra la Sicilia que se acaba y la que viene, y lo más importante, la de siempre, la olvidada y explotada. Y lo mira con un inmenso amor y una gran tristeza. Pero es, sobre todo, un libro de los sentidos. El autor nos describe el tiempo y el lugar a través de colores, olores, sonidos y sabores extremadamente intensos, vivo, que revientan el rígido corsé de la sociedad de la época, que vegeta a la sombra de la Iglesia.

    La película es una absoluta lección de cómo adaptar una obra maestra. Tremendamente fiel en fondo, forma y personajes, conducida por un inmenso Burt Lancaster en el papel del príncipe de Salina.

      Pues lo dicho, es  siempre más que interesante descubrir los libros, a veces grandes, a veces menores, que han inspirado películas icónicas. Ahí están, sin ir más lejos, “El Padrino”, “La Naranja  Mecánica”, “2001”, ”El halcón maltés”, “Mystic River”, y un largo etcétera.

    Y una última reflexión: todos tenemos algún libro muy especial que quisiéramos (y tememos) ver llevados al cine. Quizás porque les hemos puesto caras, imaginado paisajes…,y no queremos decepcionarnos.

     En mi caso, estoy esperando al director que tenga lo que hay que tener y se ponga con “La conjura de los necios”. ¿Y tú?

Me gustó más el libro I

Me gustó más el libro / Portada 1

       ME GUSTÓ MÁS EL LIBRO (I)

      Posiblemente sea esta la frase más pronunciada a la salida de un cine donde se haya proyectado la adaptación de un libro de cierto renombre: -“Me gustó más el libro” -“Sí, a mí también me gustó más el libro”.

         Y de eso quisiera hablar hoy: de libros y de cine. O, más bien, de los libros, muchas veces desconocidos que hay detrás de películas famosas. De hecho, a veces ignoramos que films de gran éxito sean adaptaciones literarias. Las hay fieles, traidoras, comerciales, muy personales…  De todo tipo. Así pues, empecemos.

    Una advertencia: esto va de cine y de literatura, así que dejo de lado, muy conscientemente, a los vampiros sensibles, el bondage de mercadillo, los códigos secretos y demás bestseller escritos con la muy poco oculta intención de ser llevados al cine.

        LA ILIADA

      Y por empezar por algún sitio, empecemos por el principio, lejos en el tiempo: “La Ilíada”.

      De todos es conocido a estas alturas el argumento de este grandioso poema que narra los últimos días de la guerra de Troya. Es una obra, lo reconozco, difícil de empezar a leer: en verso, con un lenguaje antiguo, multitud de nombres extraños, etc., pero asimismo es un relato grandioso, árido, violento, lleno de lucha, esfuerzo, sangre y polvo. Valga un ejemplo:

       Le asestó un golpe bajo la oreja Penéleo, y la espada se hundió entera y sólo aguantó la piel; la cabeza quedó colgando y los miembros se desmayaron.

     Los que conozcáis “La Ilíada” y hayáis visto “Troya”, quizás os preguntéis lo mismo que yo: en medio de este universo seco y despiadado de guerreros feroces y dioses  caprichosos y vengativos, ¿qué carajo pinta Brad Pitt depiladito y en minifalda trotando por los llanos de Ilión? ¡Ojalá, Zeus Cronión lo fulminase con su rayo! Esta película es un ejemplo de cómo destrozar una gran obra literaria y convertirla en un mal producto comercial de consumo masivo. De hecho, si Homero levantara la cabeza, creo que  agradecería a los dioses su ceguera.

        EL LIBRO DE LA SELVA

        Y, sin embargo, se puede  traicionar una obra sublime y, al mismo tiempo, hacer una película maravillosa. La mayoría de la gente conoce “El libro de la selva” como una joyita de Disney, y a fe mía que lo es. Confieso que me tiene robado el corazón. Sin embargo, pocos conocen el tremendo libro de Kipling en el que se basa: una obra enérgica, de instintos y contradicciones, de personajes fuertes y apasionados, cazadores y rivales sin escrúpulos que luchan en un ambiente hostil y que menosprecian a los débiles humanos, donde el amor es sólo instinto reproductivo… En definitiva, algo muy alejado de un relato infantil donde los personajes y la trama, siendo los mismos, no son en absoluto iguales.

        EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

        Hay, sin embargo, directores que en apariencia lo cambian todo, pero consiguen conservar lo esencial, el espíritu mismo de la obra literaria. El mejor ejemplo es, a mi entender, “Apocalypsis now”, de F. F. Coppola, su personal adaptación de un gran clásico: “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad. Cambia la época, el continente, la ambientación, pero el libro es perfectamente identificable en ese viaje hacia lo peor de nosotros mismos, hacia ese horror de Kurtz, que estremece igual en lo profundo de África o en las selvas de Asia.

        Sorprende conocer la gran cantidad de películas muy famosas, es más, de clásicos del cine, que están basadas en novelas aparentemente menores o no tan conocidas como las películas que inspiraron. Algunos ejemplos:

        CAZADOR BLANCO, CORAZÓN NEGRO

     “Cazador blanco, corazón negro”, de Clint Eastwood, basada  en la novela homónima de Peter Viertel, amigo y guionista que fuera de John Huston, en la que narra el caótico rodaje de “La Reina de África”, sometido a los caprichos del director, empeñado en cazar un elefante, ¡sin ser rey, ni nada!

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Libros de viajes y viajes de libro II

PORTADA-VIAJES-IILibros de viajes y viajes de libro II

A mi modesto entender, hay otra manera más íntima y fascinante de relacionar literatura y viajes. Consiste en realizar, en lo posible, aquellos viajes que relatan los libros, o bien visitar lugares en los que estos se desarrollan, o peregrinar a los lugares donde habitaron autores y héroes literarios. No me avergüenza confesar que cuando viajé a Londres me faltó tiempo para dirigirme al 221B de Baker Street. Por supuesto, Sherlock Holmes y el Dr. Watson no estaban. Me consta, también, que hay mucha gente que ha dedicado mucho tiempo e ilusión buscando Macondo por la selva. Personalmente, he pasado varias horas tontas oteando los tejados de Notre Dame de París, pero hasta el momento, no he visto ningún jorobado saltando entre gárgolas y pináculos. Paciencia.

221 Baker Street, Londres

221 Baker Street, Londres Viajes de libros

Rusia es una nación que ama a sus escritores como pocas, ideal para viajes literarios. San Petersburgo, por ejemplo, ofrece excursiones guiadas por los escenarios de “Crimen y Castigo”, tras los pasos de Raskolnikov, y en Moscú se pueden visitar los escenarios de “El Maestro y Margarita”, incluso de noche, además de la infinidad de pequeños y grandes museos en las casas donde vivieron muchos de los más conocidos escritores rusos. Especialmente recomendable la visita a la casa-museo de Tolstoi, y muy admirable la atención, paciencia, amabilidad y erudición de sus ancianas cuidadoras. Y muy cerca, la preciosa casita de Turgueniev, y al lado, la de Pushkin… Y así, hasta casi, casi, el infinito.

Señal del recorrido de "Margarita y el Maestro"

Señal del recorrido de “El Maestro y Margarita”

Es muy recomendable recorrer los barrios populares de Roma con un ejemplar de los “Cuentos Romanos” de Alberto Moravia. O viajar a Soria en otoño con un ejemplar de “Campos de Castilla” de Machado, que nos guíe en el trayecto a la Laguna Negra es una experiencia impactante, y no muy difícil de realizar. Y no nos olvidemos de las “Leyendas” de Becker cuando, también, en Soria visitemos el hermosísimo y melancólico claustro templario de San Juan.

Pocos viajes hay a lugares sobre los cuales no se haya escrito, incluso los más sorprendentemente cercanos. Paisajes familiares pueden revelársenos bajo otra luz totalmente desconocida. ¿Qué tal, por ejemplo, una excursión fuera de temporada por cualquiera de nuestros fabulosos centros turísticos de playa, después de leer “Crematorio” y “En la orilla”, de Rafael Chirbes? ¡Seguro que ya no los vemos igual!

No he querido citar “La Odisea“, porque creo que es una obra que trasciende con mucho la literatura de viajes. Es un libro en el que todo lo humano está presente: sabiduría y estupidez, soberbia y humildad, crueldad y bondad, fidelidad y traición… Pero quisiera recordar el final: cuando Ulises regresa a su isla, masacra a sus enemigos, recupera casa, esposa y patrimonio, los dioses le ponen una última penitencia para expiar sus pecados: debe cargar con un remo y echar a andar hasta encontrar un pueblo que no conozca para qué sirve. Deberá plantar el remo en tierra, entonces y solo entonces, podrá concluir sus viajes. Es decir, debe seguir viajando, tal y como ellos, los griegos decían: «Vivir no es necesario; navegar, sí».