Jorge Merino, actor valiente

Portada Jorge Merino

Jorge Merino es un actor valiente que vive su profesión con el mismo entusiasmo que cuando empezó con catorce años. Inteligente, pícaro, noble, ingenioso, trabajador. Personas como él son las que conforman una estructura cultural y teatral apasionada y apasionante. Un luchador nato que sobrevive con su arte contra viento y marea. Y contra un 21% de IVA cultural que nos está ahogando a todos. Jorge, actor valiente y grande.

 

¿Quién es usted?

Jorge Merino Gascón. Nací el 12 de julio de 1965 en Madrid, donde resido actualmente.

Pero de verdad, ¿quién es Jorge Merino en realidad? Sé sincero.

Es un cobarde que se hace el valiente.

¿Cómo te trata la vida? ¿Te sientes a gusto con lo que estás haciendo?

El siglo pasado me trató mejor. Llevo un comienzo de siglo un poco “regulero”.

«El trabajo de actor es pura inconstancia. Cuando trabajas es un privilegio»

Actor de toda la vida.

Siempre quise ser actor. Pero no sabía cómo empezar. Ni siquiera sabía que eso se enseñaba. Me lo contó un compañero de colegio que estudiaba violín en el conservatorio de música de Madrid. Me dijo que en la cuarta planta se estudiaba teatro. Cuando tenía 14 años, me iba por mi cuenta a ver teatro. En aquella época los estudiantes no iban en grupo al teatro, cogidos de la oreja por el profesor. Yo compraba mi entrada y veía, por ejemplo, “Seis personajes en busca de autor”, con Manuel de Blas y Nuria Gallardo en el reparto. O “Calígula”, protagonizada por José María Rodero. Sentía veneración por los actores. Ni siquiera me fijaba en la dirección; no sabía lo que era eso. También vi a José Bódalo en “Tres sombreros de copa”. Mis compañeros iban al cine a ver “Evasión o victoria” y yo me iba solo al teatro a ver “Un enemigo del pueblo”, en el Espronceda, con Carlos Ballesteros de protagonista. Era el rarito de la clase.

Videobook de Jorge Merino

¿Cuál consideras que ha sido tu mejor trabajo o interpretación?

El trabajo que recuerdo con más cariño es “Las alegres comadres de Windsor” de Shakespeare. El estreno en Almagro fue emocionante. Quizá sea el momento teatral más bello de mi vida. Hubo una comunión entre actores y director, y eso se transmitió a la escena.

¿Es duro el trabajo de actor? Si no hubieses sido actor… ¿Qué te gustaría haber sido?

El trabajo de actor es pura inconstancia. Cuando trabajas es un privilegio. No pensé nunca en otro trabajo, ni he hecho otro trabajo. Sobrevivir cuesta cada vez más, pero ahora es un poco tarde para aprender otro oficio.

«No hay muchos papeles para gordos, pero tampoco hay muchos gordos. Me ahorro muchas pruebas multitudinarias»

Actor casado con actriz ¿Cómo se lleva eso?

Vivir con una actriz conlleva sumar inseguridad a inseguridad. Pero, también, significa comprensión. Saber que estar diez meses en paro puede ser normal. Entender que un sábado es superlaborable o que un bolo es más importante que un evento familiar es algo que una actriz comprende bien.

Jorge Merino y Trinidad Iglesias

Jorge Merino con su mujer, la actriz Trinidad Iglesias Foto: Carlos Laullón

¿Cómo te ha condicionado el físico a la hora de conseguir papeles?

El físico me ha condicionado mucho. Creo que para bien. No hay muchos papeles para gordos, pero tampoco hay muchos gordos. Me ahorro muchas pruebas multitudinarias.

Jorge Merino tiene un enorme sentido del humor

Jorge Merino tiene una barriga casi tan grande como su sentido del humor Foto: Trinidad Iglesias

¿Qué recuerdos guardas del rodaje de “Tranvía a la Malvarrosa”?

Tengo muchos recuerdos. Recuerdo que se grabó mi entierro antes de que se rodara ningún plano mío. Yo fui al rodaje ese día, así que vi mi propio entierro.

Antes del rodaje, estuve tomando clases de moto en un circuito en MóstolesRecuerdo la cara que puso el dueño de las motos cuando comprobó que yo no había cogido una vespa en mi vida. Los otros alumnos iban a practicar en el circuito para sacarse el carnet. Sabían ir en moto, pero el examen les exigía unas virguerías que practicaban allí. Ver sus caras cuando me caía, cosa que pasaba muy a menudo, tenía su precio.

La vespa la habían alquilado a un amante de las motos antiguas. Ese hombre no hacía negocio alquilando motos. Las coleccionaba en su taller y las trataba con mucho mimo. En principio, estaba encantado de que su vespa apareciese en su película, pero cuando se enteró de que teníamos que ir en su moto Liberto y yo, no puso muy buena cara. Ten en cuenta que en aquella época yo pesaba unos 160 kilos. Liberto estaba delgado, pero no bajaría de los 70. Aquel hombre veía 230 kilos encima de su moto. Recuerdo que en los ensayos me decía “Llevas la moto muy bien”, pero era porque sufría pinchazos en el estómago cada vez que me subía a su preciada vespa. Sufrió de lo lindo.

También me puse a fumar puros; yo no había fumado ni un cigarrillo entero en mi vida. Pedí en el estanco un puro grande, de marcas no tenía ni idea. Empecé a fumarlo en la terraza del Café Comercial y a los pocos segundos toda la Glorieta de Bilbao giraba a mi alrededor.

Jorge Merino en un ensayo de "Tranvía a la Malvarrosa"

Jorge Merino en el rodaje de “Tranvía a la Malvarrosa” Foto: Joan Antoni Vicent

Volviendo al rodaje, recuerdo que el primer día rodábamos la secuencia en la que con un plátano en cada mano, enseño cómo se clavan las banderillas al quiebro. José Luis García Sánchez me dijo que comiera poco, porque quizá habría que repetir, y acababa la secuencia comiendo un plátano. No le hice caso. Me comí más de diez plátanos aquel día.

Recuerdo que un día nos metieron prisa para un ensayo y salí con el peluquín sin fijar. Llegó un golpe de viento y me quedé con medio bisoñé colgado.

Y recuerdo la gran cantidad de actores valencianos que dieron mucho talento y recibieron poco dinero.

¿Cómo ves el momento actual de la cultura en España, el cine, el teatro? ¿Y el entretenimiento y la televisión?

La gente quiere que le cuenten historias. Eso no cambiará nunca. La ficción española funciona muy bien. Si un lunes sumas las audiencias de “La que se avecina”, “Isabel” y “Cuéntame un cuento”, te das cuenta de que la mayoría absoluta de los televidentes está viendo series españolas. El cine, salvo excepciones, no conecta tanto. Ahí pasa algo raro. Con el teatro soy pesimista. La creatividad no morirá nunca, pero si las cuentas no salen, el actor tiene que trabajar en varios proyectos a la vez. Y compaginar pluriempleos es complicado.

Perfil de Jorge Merino en IMDB

¿Cómo vives las redes sociales?

Las redes te permiten saber cosas de personas con las que habías perdido el contacto. Eso es bueno. Si se utilizan bien no hay problema. El peligro que tiene un cuchillo jamonero en mi mano es enorme. Pero la culpa es mía, porque soy un zarpas, no del cuchillo.

Un día en tu vida.

Me levanto y espero…

Tu plan ideal.

Me levanto y me voy a trabajar.

«Con el teatro soy pesimista. La creatividad no morirá nunca, pero si las cuentas no salen…»

¿Con qué te quedas de todo lo vivido hasta hoy?

Me quedo con todo. Más que nada, porque ya caducó la garantía.

¿Cómo son tus ojos de mirar?

Siempre busco el lado chusco. Frivolizo para ahuyentar mis miedos.

Dame una buena noticia y una mala. En el orden que tú quieras. Y sobre lo que quieras.

El Partido popular baja el IVA cultural. El Partido popular gana las elecciones, vuelve a subir el IVA cultural y blinda esa subida con una reforma constitucional, pactada con Podemos. Son dos noticias increíbles.

Un héroe. Un villano.

No creo en héroes ni villanos. Creo que todos somos supervivientes, con nuestro poquito de egoísta y de altruista.

Un sueño.

Poder permitirme el lujo de no trabajar. Para seguir trabajando.

Gracias por la entrevista, Jorge. Eres uno de los actores más valientes que he conocido.

3 pensamientos en “Jorge Merino, actor valiente

  1. Y la cantidad de anécdotas que se han quedado en el tintero… Madre mía! Jorge, eres de los compañeros con los que más he disfrutado en gira. Uno de mis sueños es volver a una gira contigo y tu señora esposa… Todo se andará!

  2. Tienes razón,amigo Ureta.Todo se andará.Porque no habrá presupuesto para transporte,Un abrazo.

  3. Pingback: Pilar Gª Mata, mentalmente desnudaLOS OJOS DE MIRAR

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