Me gustó más el libro II

Me gustó más el libro 2

        Me gustó más el libro II

Viene de “Me gustó más el libro (I)”

        DERSU UZALA

        En 1976 “Dersu Uzala”, coproducción soviético-japonesa gana el Oscar a la mejor película extranjera. Con todo y ser una de mis favoritas, no supe hasta hace relativamente poco  que estaba basada en un libro del mismo nombre escrito por Vladímir Arséniev, militar, científico y explorador ruso a caballo entre los siglos XIX y XX. Más que una novela es una crónica de sus expediciones, organizadas por el gobierno ruso para conocer los recursos y posibles explotaciones de las regiones siberianas de Amur-Ussuri, territorio inexplorado hasta entonces. Es un  relato de aventuras que gira en torno a la fascinación que sobre el científico europeo ejerce la mirada pura, sencilla y mágica de la naturaleza que tiene el pequeño y humilde Dersu. Es también un libro de aventuras, donde con la sencillez con la que un albañil coloca un ladrillo, Dersu salva las más peligrosas situaciones imaginables.

      Si se le pudiera poner un pero, sería quizás la relativa aridez de los datos geológicos o botánicos, inevitables si tenemos en cuenta que, en realidad, es eso: un diario de expediciones científicas.

    La película es una muy acertada y respetuosa versión en fondo y forma, debido en gran parte a la elección de Maxim Munzuk como protagonista. Nativo siberiano y conocedor del chamanismo y las creencias de los nativos, compone un personaje absolutamente real.

        ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?

         En ocasiones un director consigue, de obras literarias menores, extraer auténticas maravillas. Véase, sino, “Blade Runner”, basada en la novela de Philip K. Dick. “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, una obra que pasó con más pena que gloria, con la que Riddley Scott fabricó una obra maestra, referente de cine de ciencia ficción.

        GUERRA Y PAZ  /  EL QUIJOTE

        En el extremo opuesto, hay libros que por sus dimensiones y contenido no han merecido una adaptación a su altura hasta el momento. “Guerra y Paz” o “El Quijote”, por ejemplo, han sido objeto de numerosas lecturas cinematográficas, pero ninguna lo ha conseguido. Todas se quedan cortas, o simples, o amontonadas, pero no, no llegan. Y quizás porque el cine no sea el medio idóneo para ellas.

        YO, CLAUDIO

        En mi modesta opinión, quizás sea la televisión su sitio. Existe un ejemplo modélico. Viejo, pero modélico: “Yo, Claudio”. En los años 70 la BBC adaptó con escasos medios e inmensa profesionalidad las dos novelas en las que el escritor británico Robert Graves relata la vida y miserias del Imperio Romano desde Augusto hasta Claudio: ¡nada menos que cuatro emperadores!. Recomiendo encarecidamente leer las obras en las que se basa: “Yo, Claudio” y “Claudio el dios y su esposa Mesalina”. Graves fue un gran historiador, un enorme erudito del mundo clásico y un notable poeta, pero, por encima de todo, un extraordinario contador de historias, capaz de engancharnos a la vida de los romanos de hace 2000 años, o los griegos de 3000 como nos enganchamos a “Juego de tronos” o “Los Soprano”.

    Buscad también la serie, y maravillaos con lo que pueden hacer un puñado de actores y profesionales de verdad.

        EL GATOPARDO

    Y, por último, están los milagros: Adaptaciones perfectas en fondo, forma, personajes y contenido de grandes obras. El mejor ejemplo, sin duda alguna, “El Gatopardo” de Lucchino Visconti.

    Obra única del italiano Giuseppe Tommasi di Lampedusa, descendiente de nobles sicilianos, narra con extraordinaria clarividencia la decadencia de la aristocracia siciliana y los sucesos que dan lugar a la caída del Reino de Nápoles y la unificación de Italia. A través de los ojos del lúcido y melancólico protagonista, el otrora todopoderoso príncipe de Salina nos muestra la Sicilia que se acaba y la que viene, y lo más importante, la de siempre, la olvidada y explotada. Y lo mira con un inmenso amor y una gran tristeza. Pero es, sobre todo, un libro de los sentidos. El autor nos describe el tiempo y el lugar a través de colores, olores, sonidos y sabores extremadamente intensos, vivo, que revientan el rígido corsé de la sociedad de la época, que vegeta a la sombra de la Iglesia.

    La película es una absoluta lección de cómo adaptar una obra maestra. Tremendamente fiel en fondo, forma y personajes, conducida por un inmenso Burt Lancaster en el papel del príncipe de Salina.

      Pues lo dicho, es  siempre más que interesante descubrir los libros, a veces grandes, a veces menores, que han inspirado películas icónicas. Ahí están, sin ir más lejos, “El Padrino”, “La Naranja  Mecánica”, “2001”, ”El halcón maltés”, “Mystic River”, y un largo etcétera.

    Y una última reflexión: todos tenemos algún libro muy especial que quisiéramos (y tememos) ver llevados al cine. Quizás porque les hemos puesto caras, imaginado paisajes…,y no queremos decepcionarnos.

     En mi caso, estoy esperando al director que tenga lo que hay que tener y se ponga con “La conjura de los necios”. ¿Y tú?

4 pensamientos en “Me gustó más el libro II

  1. Pingback: Me gustó más el libro 1 - LOS OJOS DE MIRARLOS OJOS DE MIRAR

  2. Yo espero la adaptación de Fundación, de Asimov. O cualquier novela de Forsyth…

  3. Fantástica 2a parte del artículo, pedagógico, ameno y motivador.
    Gracias, mi amor, por tus consejos al elegir los libros a leer, conociendo mis gustos. Enhorabuena.

  4. Jonatan, revisa You Tube: Chacal, Odessa y Los perros de la guerra son películas, y de nivel, aunque puede que no hayan envejecido bien. En cuanto a Fundación, es un clásico. Y creo que daría mucho juego como serie en la tele.
    ¡Y gracias por tu comentario!. La ciencia-ficción está en la lista, y Asimov es imprescindible.

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