Mónica Mira, periodista todoterreno

PORTADA-MONICA-MIRAMónica Mira, periodista todoterreno. Periodista, productora audiovisual, escritora, madre y lo que le echen. Porque Mónica es la chica aplicada, la mujer activa, la trabajadora persistente, la soñadora despierta, la vecina solidaria, la comunicadora comprometida, la mujer feliz con sus rutinas, la madre entregada…, ¿qué más se puede pedir? Son muchas vidas en una sola y cada una de ellas es sincera, vitalista y optimista. Mónica es el terremoto de la vida sencilla. ¿Una sosa feliz? En absoluto.

Nombre, fecha de nacimiento, lugar.

Mònica Mira Garcés. Nací el 17 de diciembre de 1974 (una semana antes de Nochebuena, para poder tener regalos un día y el otro, estaba todo calculado). Vivo en Nules (Castellón).

¿Y quién es Mónica Mira en realidad?

Soy una persona normal y corriente, familiar y tranquila. Me gusta estar en mi casa, escribiendo, cosiendo o viendo la tele, aunque soy una ama de casa pésima y no tengo ninguna intención de cambiar eso. Me gusta estar todo el tiempo posible con mi hijo. Quiero pensar que soy una persona dialogante, aunque a veces descubro la intransigencia ante las cosas que no me gustan y entonces saco mi genio oculto, que solo saben de él quienes me conocen bien. Soy consciente de mis defectos/debilidades, pero a veces me asusto cuando se evidencian, aunque tampoco me preocupo excesivamente por ocultarlos, forman parte de mí.

Creía que sobre todo era una periodista vocacional, pero ahora he descubierto que lo dejaría por ser madre, pase lo que pase después, que dicen que después los hijos te dan la patada y eso… ¡Qué le vamos a hacer!

Me considero una persona comprometida con mi trabajo, aunque me gustaría ser más comprometida con otras cosas, lo que pasa es que cuando me pongo a priorizar me quedo en la comodidad de las cosas próximas, lo que está a mi alcance.

Sueño con viajar, pero no viviría en ninguna otra parte que no fuera mi casa. Me preocupan los grandes problemas, pero últimamente me inquietan más los pequeños. Creo que todo lo que no nos gusta de la sociedad en su conjunto no es más que un reflejo de cómo somos los seres humanos a nivel individual… Las pequeñas cosas son la cuna de las grandes, por eso pienso que las pequeñas miserias de los hombres son la esencia de las grandes desvergüenzas. Lo dejo aquí, porque me pongo más trascendental de lo estrictamente necesario.

Me adapto con facilidad a las circunstancias de la vida, por eso creo que no me resulta difícil creer que soy feliz y no me frustro con facilidad.

“Sueño con viajar,

pero no viviría en ninguna otra parte que no fuera mi casa”

FAMILIA¿Cómo te trata la vida? ¿Directora de comunicación, productora audiovisual, escritora…?

La vida me trata bien. Ojalá me tratara igual de bien la economía (ríe). Creo que soy una persona afortunada, porque he conseguido hacer muchas más cosas de las que podría haber imaginado. Tengo salud y los míos también, creo que eso es primordial para sentirse bien en la vida, porque todo lo demás es accesorio.

He tenido mucha suerte, o me la he ganado, no sabría precisarlo con exactitud, pero me gusta lo que hago en la actualidad, a pesar de que una parte fundamental suponga trabajar con políticos, lo que algunos consideran ahora una lacra de la sociedad de la sociedad a la que hoy en día todos detestan. Igual tengo alguna especie de tara que me hace sentirme atraída por este mundillo. Me gustan las estrategias de comunicación, trasladar mensajes a la gente, analizar conflictos y buscarles solución. Me gusta hacer de abogado del diablo y ponerme en el lugar del otro, y eso en comunicación política debería hacerse más.

Supongo que me gusta a lo que me dedico en la actualidad porque trabajo en la parte de la política más amable, en la municipal. Si en mayo de 2015 me pidieran repetir diría que sí, aunque en las condiciones actuales. Desde que un día me di de alta como autónoma descubrí una relativa libertad que me gusta mucho, mandar de mí me evita muchos conflictos laborales…

¿Y la productora, Soldat de Plom?

En cuanto a mi trabajo en la productora, la crisis ha hecho que me resulte incómodo. Gestionar una empresa (que es, al fin y al cabo, lo que me toca hacer) cuando las cosas no van bien, es lo peor, puede convertirse en una pesadilla que te agua la fiesta de la vida diaria. Pero confío en que vendrán tiempos mejores. Si hemos llegado hasta aquí, merecemos seguir adelante, al menos, es lo que creo.GRABANDO

¿Con qué faceta te quedas, Mónica?

Me quedo con la de ser madre. Sé que no me has preguntado por eso, pero hoy en día es lo que más me llena, con diferencia. Y más ahora, que si todo va bien seré madre por partida doble, algo que me asusta, porque un niño malcriado está bien pero, ¿seré capaz de malcriar a dos con la misma dedicación? (Ríe divertida).

Ahora en serio, creo que soy periodista primero que todo, porque es lo que he querido ser toda la vida. Me encanta esta profesión, aunque esté pasando por horas bajas. Creo en el periodismo de verdad porque soy una idealista sin remedio. Ser periodista me ha llevado a ser escritora, aunque haya estado escribiendo siempre, pero mi experiencia profesional ha sido la que me ha ayudado a perfeccionar la técnica y a disfrutar cada vez más haciendo esto.

En cuanto a lo de productora audiovisual, el mérito en este ámbito no es mío, es de mi pareja, Franc, que es el creativo, el alma de Soldat de Plom. Su creatividad y su versatilidad en el audiovisual es lo que me impide cerrar la persiana de la parte empresarial, que es la que asumo yo y la que más me desagrada. Si pudiera me dedicaría a esto solo como un hobby. Y estoy segura de que él también, pero hay que comer.

“Confío en que vendrán tiempos mejores.

Si hemos llegado hasta aquí merecemos seguir adelante”

¿Qué es lo que más te gusta de tu oficio?¿Qué hecho importante destacarías dentro de tu profesión, qué acontecimiento o qué rutina?

No sabría decirte. Lo que más me gusta de ser periodista es la comunicación. Ser capaz de explicarle a la gente cosas que no entiende y conseguir que al final sí que lo haga. Al principio soñaba con ser una gran corresponsal, como todo el mundo. Poder denunciar las injusticias, buscar la verdad de todas las cosas… Ahora mi profesión se ha adaptado a mi vida cotidiana, a la sencillez que da importancia a cosas menores. Contar que un vecino celebra un aniversario, que una asociación organiza una actividad benéfica, conseguir que alguien pueda dar a conocer un proyecto en su ámbito inmediato, también es otra manera de comunicar mucho más agradecida, porque conoces al emisor y al receptor del mensaje.

En cuanto a qué hecho importante destacaría de mi ejercicio profesional, tampoco sabría definir ninguno concreto. He hecho muchas cosas desde que empecé, algunas me han gustado más que otras, pero todas han construido la periodista que soy hoy en día. Quizás un hecho importante fue algo anecdótico y no te rías cuando te lo cuente. Recuerdo cuando en el colegio gané el concurso de redacción periodística de Coca-Cola. Fui la segunda a nivel provincial. Cuando me di cuenta de lo orgullosa que estaba mi maestra de mí, mis padres…, tuve que aceptar lo que muchos me decían, que no tenía que ser veterinaria, sino periodista. Y les hice caso. De todos ellos es la culpa (ríe).

“Soy periodista, primero que todo.

Me encanta esta profesión”

Otro momento importante fue la primera puñalada trapera que recibí profesionalmente, que curiosamente llegó de la mano de un político. Aprendí mucho de aquella experiencia, que fue muy dura, y los intentos de puñalada que han venido después han quedado en frustrados, porque no han hecho el daño esperado por la otra parte.

El ejercicio de mi profesión me ha permitido aprender que en la vida hay gente buena y gente mala. Que hay gente a la que le caes bien y gente a la que no, sin que tenga que mediar ninguna razón lógica para ello. Cuando asumes estas premisas te cuesta mucho menos sentirte satisfecha con lo que haces y por lo tanto hacer bien tu trabajo. Ahora tengo un buen jefe, es bueno conocer las dos caras de la moneda. Creo que el mejor momento es cuando valoran lo que haces, a pesar de ser una obligación con la que debes cumplir. Un acontecimiento reciente que destacaría y que solo sabe mi pareja es cuando mi actual jefe me dijo que se sentía muy satisfecho con mi trabajo y que consideraba que era fundamental para el suyo. Eso te da un subidón bueno, bueno.

Y tu novela…

Y por último, el hecho de haber podido publicar mi primera novela ha sido un puntazo, una inyección de autoestima brutal a la que por un momento creí que me podría hacer adicta, pero te prometo que últimamente cuando alguien me pide que le firme el libro pienso… “Pero si no es para tanto, total, soy yo…”, aunque, por supuesto, es emocionante que alguien dé valor a tener mi firma en un papel, ellos verán… (Ríe maliciosa)

La has publicado tú, financiándola y apoyándote en una campaña realizada por medio de las redes sociales. ¿Cómo ha sido el recorrido?¿Qué has aprendido?¿Volverás a hacerlo?

Después de tener a mi hijo esto ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. El recorrido ha sido una experiencia trascendental, como creo que ya te he contado, una inyección de adrenalina, de egolatría y de cariño. Te prometo que jamás aspiré a contar con tantos apoyos. Solo me costó 2 meses recoger el dinero necesario para editar los primeros 400 ejemplares, que tuve que ampliar en 100 más a las pocas semanas. En estos momentos me he quedado sin libros y sigue habiendo gente de mi entorno inmediato que quiere conseguirlo.

He aprendido a respetar mucho a los demás y que las redes sociales son una oportunidad estupenda para relacionarse con gente que conoces y gente que no conoces. Creo que las personas que critican las redes sociales es porque no saben cómo utilizarlas. A mí las redes sociales me han abierto las puertas para relaciones personales muy interesantes y, como ya te digo, han hecho posible la publicación de mi primera novela, ¿te parece poco?

También he aprendido que escribir para que otros te lean no es cualquier cosa, es una gran responsabilidad. He aprendido que un gesto pequeño puede ser trascendente, casi sin darte cuenta. Un día le dejé mi novela sin editar a cinco personas y dos meses después estaba en la calle. Una experiencia brutal, al menos para mí, que me impresiono con poco.LIBRO

Háblame un poco de En lo más profundo.

“En lo más profundo” es mi primera novela, nada más ni nada menos. Cuento la historia de una mujer a la que la vida no ha tratado demasiado bien, sin que ella haya hecho o dejado de hacer nada para merecerlo. En esta novela he expuesto parte de esa percepción que tengo de las relaciones humanas, lo que te comentaba antes. Parte de mi convencimiento de que hay gente buena y gente mala, y vivir consiste en saber apartarse del segundo tipo, para disfrutar del primero. Por si te surge la pregunta que mucha gente me ha hecho, no es autobiográfica, pero me he dado cuenta de que, sin saberlo, he contado la vida de algunas personas. Ha sido una pasada encontrarme con gente por la calle que me decía que se sentía identificada con mi historia, y me han confesado cosas que me han puesto los pelos de punta. La novela se ha convertido en una especie de bálsamo para ellas. Esas cosas les da la proximidad y tienen un valor añadido que no sabría medir.

¿Estás trabajando ya en la siguiente? ¿Nos puedes adelantar algo?

Sí, estoy trabajando en la siguiente. Tengo la motivación a flor de piel, aunque me doy cuenta de que escribo de manera diferente. Antes escribía lo que me apetecía, ahora pienso en si lo que cuento interesará tanto a quien me lea como en la anterior… No sé si me gusta tanta presión. En cuanto a lo del adelanto, una mujer vuelve a ser protagonista, las miserias humanas vuelven a ser el hilo conductor y no sé demasiado bien por dónde van a ir las cosas, descubro la historia a medida que la escribo.

“En lo más profundo es mi primera novela, nada más ni nada menos. Cuento la historia de una mujer a la que la vida no ha tratado demasiado bien, sin que ella haya hecho o dejado de hacer nada para merecerlo”

¿Cuáles son tus planes de futuro?

Me gustaría sobrevivir solo haciendo lo que me gusta, pero como igual no va a poder ser, me gustaría ser capaz de compatibilizar mi ejercicio profesional con la maternidad, sin que ello suponga un problema para mis hijos o para mí misma. Me gustaría recuperar la oportunidad de disfrutar de pequeños placeres como salir a cenar con mi pareja, ir al cine, al teatro… ¡Ya vendrán tiempos mejores! O empezarán a regalarme entradas… (Ríe)

Me gustaría poder publicar la segunda novela, que una editorial me ofreciera firmar un contrato justo con el que no sintiera que otro se enriquece a mi costa, pero como igual no puede ser, seguramente me plantearé otras alternativas, porque no aspiro a llenar estanterías en las librerías. Aspiro a disfrutar con lo que hago y a seguir con mi vida, tranquila.

Cuéntame un día en tu vida

Me suelo levantar sobre las 6.30 para leer la prensa y hacer un resumen para mi jefe. Desayuno con mi hijo y le acompaño al colegio. Después vuelvo a casa a repasar el trabajo que tengo pendiente (tengo la gran suerte de poder trabajar en casa, que eso no tiene precio). Si las obligaciones me lo permiten suelo ver la primera parte de Espejo Público, la tertulia sobre actualidad política es mi debilidad, ya te lo he dicho, escuchar como otros debaten sobre política, confrontan argumentos… Aprendo mucho. Después voy al Ayuntamiento, pregunto por la agenda o preparo la nota de prensa para el día. Antes de darme cuenta ya son las 12.15, hora de ir a por el peque al cole y de hacer la comida. Después de recoger la cocina me siento a trabajar un rato mientras mi marido lleva al niño al cole y se hace la hora de ir a recogerlo. Si no pasa nada le dedico toda la tarde, él es la ‘víctima’ de mi particular conciliación familiar, porque muchas veces comparte su tiempo libre con una madre sentada delante del ordenador, pero estamos juntos. De momento, él lo lleva bien y a mí me hace feliz. Llega la noche, cenamos. Le acompaño a la cama y la mitad de las veces me duermo antes que él. Soy una mujer de rutinas y me gusta. Así es la vida de lunes a viernes. Los sábados y los domingos se suma Franc, mi pareja. Antes hacía otras cosas, pero en la vida pasamos por diferentes etapas, y esta es mi etapa actual.

Cuéntame tu plan ideal

Cualquier cosa que haga con mi familia. Desde que la crisis empezó a asfixiar la economía familiar hemos descartado los planes que supongan tener que abrir la cartera (no hay cine, no hay teatro, no hay parques de atracciones…), pero no nos hace falta. Soy feliz un domingo en casa, los tres juntos. Franc y Rodrigo jugando juntos y yo descansando, escribiendo, mirando la televisión (soy un poco telerina). El otro día nos pasamos una hora jugando a las cartas, y al siguiente, al parchís ¡y nos divertimos a saber! ¿Estás empezando a pensar que soy un poco sosa? Es posible, pero soy una sosa feliz. Antes hacíamos otras cosas, pero tampoco me hacían más feliz de lo que soy ahora. Como te decía, cada etapa de la vida es distinta y esta es mi etapa actual.

¿Qué te ha enseñado la vida?

La vida me ha enseñado a no sufrir con los reveses más tiempo del necesario. El tiempo pasa muy rápido y torturarse por las cosas que no has podido hacer es un obstáculo innecesario para seguir disfrutando de las que sí puedes hacer. Me quedo con la suma de las circunstancias que me han traído hasta aquí, porque todas han colaborado para conseguir lo que tengo (no desde el punto de vista material, la mitad de las cosas materiales que tengo no son mías, sino del banco y por lo tanto no tienen ningún valor). Me quedo con el día en que conocí a mi pareja y con todo lo que nos ha pasado juntos (lo bueno y lo malo) hasta ahora, porque con él he creado la productora, en la que hemos hecho muchas cosas muy interesantes, pero sobre todo, con él he tenido a mi hijo y ahora tendré al segundo. No se me ocurre nada más extraordinario que pueda hacer un ser humano, que dar vida a otro. La vida me ha enseñado que vale más la pena esforzarse por ser buena persona, que dedicarle un segundo más del necesario a ser otras cosas. A veces lo consigo…Otras me quedo a mitad camino.

¿Cómo son tus ojos de mirar?

Mis ojos son curiosos. Me llaman la atención muchas cosas. De hecho a medida que pasa el tiempo me he dado cuenta de que me gusta más observar. Aprendes mucho observando y escuchando a los demás. Y, por lo tanto, miro la vida con curiosidad, con los ojos de la intriga sobre lo que pasará después o por lo que el de enfrente me puede aportar. Hace mucho que dejé el esfuerzo por tener rayos X en la mirada, no quiero saber lo que hay detrás, porque a veces se ven cosas que no molan. La vida ya es bastante interesante con lo que enseña a simple vista, como para tener que preocuparme por lo que esconde.

Una buena noticia y una mala. 

Una mala noticia… Cualquiera en la que se evidencia que el peor enemigo del hombre es el hombre. Las peores, desde mi punto de vista, son las que tienen que ver con el sufrimiento de los niños.

Una buena noticia, cualquiera en la que un hombre demuestra que se puede hacer el bien sin ningún interés, solo por hacerlo. Pero de esas se cuentan pocas, aunque las hay. Si quieres que concrete, una buena noticia es que alguien como yo haya conseguido que más de 250 personas le ayuden a publicar su libro. Lo que pasa es que no ha tenido mucha trascendencia mediática…(Vuelve a reir, es muy risueña).

Un héroe. Un villano.

Un héroe… ¡Supermán, que está cachas! Es broma… Un héroe podría ser mi pareja, que me soporta y, a pesar de ello, sobrevive a diario. Puedo ser una persona difícil y, ahora, con la revolución hormonal del embarazo, un poquito más.

Un villano, cualquiera que haga daño a quien está a su lado a sabiendas de que lo está haciendo, sin demostrar tan siquiera un poco de remordimiento. No me gusta haber llegado a esta conclusión, pero a diario veo ejemplos de que somos autodestructivos, desde las pequeñas cosas, hasta los grandes conflictos. Lo que pasa a gran escala es solo el reflejo de lo que somos individualmente. Un villano podría ser alguien que de manera anónima se mete conmigo o con mi familia, solo por la impunidad de saber que podría hacerme daño de alguna forma (es algo muy habitual en las redes sociales y en otros medios donde la gente interviene sin dar la cara), aunque les informo a todos los villanos de ese tipo, que no pueden. Paso de anónimos cobardes.MÁQUINA

¿Cómo vives las redes sociales? ¿Tienes alguna anécdota que te haya ocurrido en las redes y consideres digna de mención?

Las redes sociales son una oportunidad y, como todas las oportunidades, hay que saber aprovecharlas. Sin duda son un negocio para unos pocos, pero eso a mí me importa poco, cada uno se gana la vida o se llena el bolsillo como puede. Yo no habría sido capaz de crear una red social, quizás por eso no estoy forrada y el dueño de Facebook, sí…

Les dedico bastante tiempo, tanto por obligación profesional, como a título individual. Inevitablemente ha cambiado mis hábitos o la manera de relacionarme con mis contactos y amigos, desde el momento en que a veces hablo con mi vecino a través de Facebook, a pesar de que solo nos separa una pared, pero es divertido. Al día siguiente comentamos en la escalera la última foto o el último post y nos reímos. Las redes sociales me han permitido conocer a gente con la que me cruzaba por la calle, con la que nunca había hablado y después de un par de Me gusta, hemos encontrado una razón para hacerlo.

Lo que más me atrae de las redes sociales es la oportunidad de estar permanentemente en contacto, de compartir cosas que te parecen divertidas o tristes. Si te digo que no espero más de 20 Me gusta en mis post te miento (ríe). Y me gusta que el mundo se haga pequeño. Por la mañana reviso las noticias. Me río mucho con algunas publicaciones, doy un par de Me gusta y a seguir… Es una buena manera de empezar el día, ¿por qué no?

Lo que menos me gusta es la gente anónima, los perfiles sin foto ni nombre. La gente que aprovecha esta interesante herramienta para esconderse a la hora de insultar, ofender, sacar a la luz sus más bajos instintos y, cada vez, hay más de esos. No me gusta la gente que no da la cara, ni en persona, ni en las redes sociales. Si para decir lo que piensas tienes que ocultarte detrás de un perfil falso o anónimo, eres una persona muy triste.

¿Y una anécdota? Tengo la mejor. Hace algún tiempo recibí una solicitud de amistad de una persona que se llama Bennarda Mira Garcés. Le llamó la atención encontrar en Facebook a otra persona con sus mismos apellidos a cientos de kilómetros de distancia, al otro lado del charco. Bennarda es de Chile. Ahora está en mi grupo de familia. Tiene un montón de hermanos y todos nos consideramos familia. Estas son las cosas buenas de las redes sociales. Tenemos un viaje pendiente, pero eso ya son palabras mayores. De momento, gracias a Facebook, vamos conociéndonos.

“Las redes sociales me han permitido conocer a gente con la que me cruzaba por la calle, con la que nunca había hablado y después de un par de Me gusta, hemos encontrado una razón para hacerlo”

Un sueño.

Dejar de depender de lo que gano o dejo de ganar. Que desapareciera la angustia de pensar que un día puedes quedarte sin nada, solo por las fluctuaciones del mercado o por la decisión de un banco… Que mi hijo sea feliz. (Eso son dos sueños…)

GUZMÁN

El 14 de febrero nació Guzmán, el segundo hijo de Mónica. Justo después de cerrar esta entrevista. Le damos la bienvenida. Tus sueños crecen, Mónica. ¡Disfrútalos!

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