Ruso para principiantes (I)

PRINCIPIANTESIRuso para principiantes (I)

Acercarse a los clásicos rusos impone. Hay que reconocerlo. Uno, cuando piensa en ellos, se imagina imponentes y barbudos señores decimonónicos, de pensamiento extenso y profundo.

Y no va muy desencaminado. Tolstói, sin ir más lejos, era un bigardo de casi dos metros, enjuto y fuerte, duro como el acero, que cada mañana se levantaba, invierno y verano, a las 5, y dedicaba dos horas, ¡antes de desayunar!, a hacer deporte. Se dice que podía levantar 80 Kg con una sola mano.

Y Dostoievski, ni te cuento: ludópata, revolucionario, condenado a muerte e indultado (y desterrado a Siberia) cuando ya estaba ante el pelotón de ejecución. Y de sus libros, ¡para qué hablar!: tochos largos, densos, descripciones minuciosas, relatos épicos, profundísimas y exhaustivas reflexiones, sobre todo, lo que concierne al ser humano…¡Como para pensárselo!

Y, sin embargo, somos legión los amantes de la literatura rusa. Y es, pues, mi propósito hoy el facilitar el acercamiento a este mundo, porque ni Tolstói escribió sólo “Guerra y Paz” o “Anna Karenina”, ni Dostoievski se limitó a “Crimen y castigo” o “Los hermanos Karamazov”. Hay modos más ligeros de acercarse a ellos y, por supuesto, existen otros escritores rusos, más modernos, y mucho menos conocidos, incluso, curiosamente, en Rusia. Algunos, como Grossman o Pasternak, prácticamente no pudieron publicar durante el periodo soviético o, incluso, fueron ejecutados por el KGB, como Babel.

Empecemos, pues, con esta “iniciación”. Pero, una advertencia: la literatura rusa puede ser muy adictiva. Avisados estáis, que yo luego no quiero líos.

Dostoievski

Dostoievski

Dos sugerencias para acercarse a Dostoievski: en primer lugar, y sin dudarlo, “El Jugador”. Una crónica despiadada del descenso a los abismos de la mediocridad más absoluta de una familia de nobles rusos y los parásitos que los rodean, arruinados y estancados en una ciudad-balneario centroeuropea con casinos, esperando la muerte inminente de una anciana princesa, para salir del atolladero con la herencia. De repente, la moribunda se presenta en la ciudad, hace una entrada apoteósica…, y el resto hay que leerlo.

El libro es corto, pero de una enorme intensidad y de una lucidez cruel a la hora de describir a los protagonistas y el mundo que los rodea. Impresionante…, y corta, o sea, que no asusta, vamos.

Dostoievski escribió también muchos relatos cortos, casi todos ellos ambientados en el lado oscuro de la brillante San Petersburgo de la época. De entre todos, os recomendaría “Noches blancas”, una hermosa y triste historia de amor y desesperanza, que narra el encuentro casual de dos personas solas durante las noches del solsticio de verano, cuando el sol no llega a ponerse. (La podréis encontrar en cualquier recopilación de relatos del autor, en la biblioteca pública más cercana).

Leo Tolstoy e n1887

Leo Tolstoy en 1887

De su experiencia como oficial en las campañas del Cáucaso nacieron algunas de las mejores (y menos conocidas) obras de Tólstoi: dos novelas cortas, “Los cosacos” y “Hadji Murat”, y una serie de cuentos, “Relatos del Cáucaso”. La primera obra muestra la fascinación que ejercen sobre un joven oficial ruso, procedente de la nobleza moscovita, las costumbres, la fuerza y la sencillez de los cosacos. Tres personajes, Lukachka, un joven cosaco, Marianka, su novia, una mujer fuerte, segura y hermosa, a años luz de las damas de Moscú, y sobre todo, el inmenso Tío Erochka, un viejo cosaco cazador, ladrón, borracho y sabio, muy sabio, que le fascina con su relación con la naturaleza y su concepto de Dios. Por lo demás, la guerra, siempre presente en Chechenia, ayer como hoy, con la misma carga de dolor.

Los relatos cortos, utilizando la guerra como un marco más en el que vivir, se centran en las vivencias de los soldados, que pasan por la batalla como antes pasaron por los trabajos del campo: con sencillez, honestidad y sufrimiento.

«Hadji Murat» cuenta las andanzas de un jefe checheno perseguido por los rusos y por caudillos rivales. Es un hermoso relato de aventuras, desde el punto de vista de su “enemigo”, y, en cierto modo, y a pesar de los 150 años pasados desde entonces, todavía nos ayuda a entender por qué las cosas son como son en esa parte del mundo.

En resumidas cuentas, obras hermosas, sabias, que miran donde importa: en el fondo del alma de los hombres simples, víctimas y protagonistas de la historia.

Y, una vez superado el escollo de los “monstruos sagrados”, cambiamos de siglo y de autores. Y sí, sé que no he hablado de Chejov, pero es que no hay nada más fácil que amar sus cuentos.

Anton Chejov

Anton Chejov

Basta leer “La dama del perrito”, “Mujiks”, “La boda”, o cualquier otro, y ya tenemos la faena hecha. Pocas veces nos sentiremos mejor comprendidos en lo más hondo de nuestro sufriente corazón.

Dostoievski muere en 1891, Chejov en 1904, y Tolstoi, en 1910. En las obras de los tres se intuye que el mundo, tal y como lo conocían, estaba por terminar. Intuían que algo grande estaba fermentando. Hacia dónde, no lo dicen.

Tumba de Tolstoi

Tumba de Tolstoi

(Continuará)

5 pensamientos en “Ruso para principiantes (I)

  1. Súper interesante. Gracias por despertar mi curiosidad por seguir descubriendo esa literatura rusa y su profundidad.

  2. Como a todos los que somos algo vanidosos pero no nos atrevemos a decirlo, me conforta saber que tenía razón al proclamar (a menudo en vano) que los GRANDES de la literatura de todos los tiempos son los MAESTROS rusos. Los del diecinueve y los demás. Ya se que no puedo ser imparcial con el escrito de R. Cebrián, pero
    aun así lo felicito (y me felicito). Estupendo artículo. Espero impaciente la continuación.

  3. Pues no te impacientes demasiado, Teresa. Pasado mañana, viernes 27, publicaremos la continuación. ¡Gracias por tu comentario!

  4. Estupendo artículo.
    Yo era una de las que no se atrevía a lidiar con semejantes «tochos» y reconozco que me han entusiasmado y enganchado.

  5. La verdad es que no he tenido munca curiosidad por la literatura rusa, pero despues de leer todo esto,mi pregunta es:»A quien no le puede entrar curiosidad por leer, aunque solo sea un pequeño fragmento, para descubrir lo que tanto le ha fascinado a Rafa?» Tendre que leer algo para satisfacer esta pequeña y nueva curiosidad,no?

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