Libros de viajes y viajes de libro II

PORTADA-VIAJES-IILibros de viajes y viajes de libro II

A mi modesto entender, hay otra manera más íntima y fascinante de relacionar literatura y viajes. Consiste en realizar, en lo posible, aquellos viajes que relatan los libros, o bien visitar lugares en los que estos se desarrollan, o peregrinar a los lugares donde habitaron autores y héroes literarios. No me avergüenza confesar que cuando viajé a Londres me faltó tiempo para dirigirme al 221B de Baker Street. Por supuesto, Sherlock Holmes y el Dr. Watson no estaban. Me consta, también, que hay mucha gente que ha dedicado mucho tiempo e ilusión buscando Macondo por la selva. Personalmente, he pasado varias horas tontas oteando los tejados de Notre Dame de París, pero hasta el momento, no he visto ningún jorobado saltando entre gárgolas y pináculos. Paciencia.

221 Baker Street, Londres

221 Baker Street, Londres Viajes de libros

Rusia es una nación que ama a sus escritores como pocas, ideal para viajes literarios. San Petersburgo, por ejemplo, ofrece excursiones guiadas por los escenarios de “Crimen y Castigo”, tras los pasos de Raskolnikov, y en Moscú se pueden visitar los escenarios de “El Maestro y Margarita”, incluso de noche, además de la infinidad de pequeños y grandes museos en las casas donde vivieron muchos de los más conocidos escritores rusos. Especialmente recomendable la visita a la casa-museo de Tolstoi, y muy admirable la atención, paciencia, amabilidad y erudición de sus ancianas cuidadoras. Y muy cerca, la preciosa casita de Turgueniev, y al lado, la de Pushkin… Y así, hasta casi, casi, el infinito.

Señal del recorrido de "Margarita y el Maestro"

Señal del recorrido de “El Maestro y Margarita”

Es muy recomendable recorrer los barrios populares de Roma con un ejemplar de los “Cuentos Romanos” de Alberto Moravia. O viajar a Soria en otoño con un ejemplar de “Campos de Castilla” de Machado, que nos guíe en el trayecto a la Laguna Negra es una experiencia impactante, y no muy difícil de realizar. Y no nos olvidemos de las “Leyendas” de Becker cuando, también, en Soria visitemos el hermosísimo y melancólico claustro templario de San Juan.

Pocos viajes hay a lugares sobre los cuales no se haya escrito, incluso los más sorprendentemente cercanos. Paisajes familiares pueden revelársenos bajo otra luz totalmente desconocida. ¿Qué tal, por ejemplo, una excursión fuera de temporada por cualquiera de nuestros fabulosos centros turísticos de playa, después de leer “Crematorio” y “En la orilla”, de Rafael Chirbes? ¡Seguro que ya no los vemos igual!

No he querido citar “La Odisea“, porque creo que es una obra que trasciende con mucho la literatura de viajes. Es un libro en el que todo lo humano está presente: sabiduría y estupidez, soberbia y humildad, crueldad y bondad, fidelidad y traición… Pero quisiera recordar el final: cuando Ulises regresa a su isla, masacra a sus enemigos, recupera casa, esposa y patrimonio, los dioses le ponen una última penitencia para expiar sus pecados: debe cargar con un remo y echar a andar hasta encontrar un pueblo que no conozca para qué sirve. Deberá plantar el remo en tierra, entonces y solo entonces, podrá concluir sus viajes. Es decir, debe seguir viajando, tal y como ellos, los griegos decían: «Vivir no es necesario; navegar, sí».