Joan Antoni Vicent, la mirada que compone

JOAN ANTONI VICENT 1     Joan Antoni Vicent, la mirada que compone

    Joan Antoni Vicent dispone de la mirada felina que compone la situación idónea de captura. Cazador de luces y sombras que no dejan de asombrarnos. Tema, composición y técnica son un rasgo definitivo en todos sus trabajos. Se comprometió desde joven con la cámara en una relación de amor, de la cual han surgido escenas maravillosas de su entorno más inmediato: La Vilavella, Barcelona, Valencia, entre otras. Sus paisajes, momentos y las personas que las habitan quedan para la Historia descritos de forma magistral y propia. La mirada de Joan Antoni Vicent es un tesoro a proteger por los tiempos de los tiempos.

     Nombre completo, fecha de nacimiento, lugar y lugar de residencia actual

    Joan Antoni Vicent, nací a mediados de enero de mediados los cuarenta, en la Vilavella, donde resido actualmente. Durante 26 años trabajé para IBM, en Barcelona. Hubo una prejubilación masiva a nivel mundial que también me tocó, lo que fue una suerte, porque así tuve más tiempo para dedicarme a la fotografía y practicar alguna que otra afición.


Benidorm

Benidorm

La síntesis perfecta entre el ocio y el skyline de la gran ciudad entre la niebla.


      ¿Quién es Joan Antoni Vicent, en realidad?

     Una persona creo que intenta empatizar con la gente. Intento ponerme en el lugar del otro. Soy lo que se dice “buena gente”. Bastante sociable aunque también depende donde me encuentre. Y, desde el punto de vista profesional, tuve la suerte en su momento de estudiar. Primero un bachillerato y después una carrera superior. Los estudios siempre abren puertas y así fue. La etapa de mi vida en IBM fue muy importante, por el tipo de compañeros que tuve y porque fui testigo casi desde sus orígenes de la evolución de la informática. Desde la ficha perforada hasta la aparición  de los ordenadores personales, internet etc… Por tanto, he estado en la punta de la lanza de toda la tecnología que ahora es ya tan popular y que en los años 70 y 80 era desconocida para el gran público.

     ¿Qué significa para ti la fotografía?

     La fotografía para mí es como una novia. Recién estrenado en mi trabajo, un día acompañé a un amigo a comprarse unos carretes para su máquina fotográfica, y sin más me dijo: “Y tú ¿por qué no haces fotos?”. No sé si vio en mí una cierta sensibilidad artística o fue por un cumplido, pero me hizo pensar “¿por qué no hago fotos?”. En ese momento tenía mucho mi tiempo libre y me compré una Yashica. Empecé a hacer fotos y desde entonces, la cámara siempre ha sido mi compañera de viaje.

     Después pasé a una Canon A1, muy buena, analógica, con buenos objetivos, un gran angular y con ella pasé 20 o 25 años. Más tarde ya una primera digital. Ahora uso una Canon EOS 60D. Pero, con todo, lo importante no es la flecha, sino el indio. Hay que tener buen ojo y disfrutarlo y gozarlo. Siempre el tiempo va a favor de la fotografía. Cuando haces clic, detrás de la imagen hay un reloj virtual que se pone en marcha, es el tiempo y cuánto más tiempo pase, mejor será la foto, porque incorpora datos que ahora tú los ves como obvios, pero que dentro de veinte, treinta o cuarenta años no lo serán. La persona fotografiada habrá fallecido, de ese grupo quedaran unos pocos, o esa casa la habrán tirado, esos coches parecerán de época, la forma de vestir, etc.


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A la porta de casa

Esta es mi chica del National Geographic, como aquella famosa foto de la chica de los ojos verdes de Afganistán. Es la misma mirada penetrante.


   Bonita reflexión, Joan Antoni. Y ahora, dinos, ¿qué quieres contar con la fotografía?

     No sé si quiero contar nada, lo único que quiero es mi propia satisfacción. Es una forma de mirar, como hacer fotos sin máquina. Antes de hacer la foto, tus ojos, tu mirada ya la han hecho. El clic, incluso, lo puedes simular con el ojo, con un guiño. No pretendo enseñar nada a nadie. Tan solo se trata de estética personal. A mí me puede la composición. Tampoco voy a hacer fotos del tercer mundo en las que te recreas en la miseria o en el mal vivir de otras personas con tal de sacar una gran foto, aunque sea una foto-denuncia, en la actualidad, tan necesarias. Así que yo miro a través del objetivo y aquello que me gusta a nivel composición, hago “clic” y me lo llevo a casa. Soy como un cazador que dispara sin hacer sangre.


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El pavelló de Mies van der Rohe

     Forma parte del trabajo “Barcelona silencis”. El pavellón se construyó en 1929 con ocasión de la Exposición Universal de Barcelona en Montjuïc y muestra el estilo de este gran arquitecto, las líneas y los ángulos. La fotografía es un reflejo perfecto a través del cristal.


Inicialmente mis fotos eran familiares, de la hija de un amigo que un día la ves enmarcada en su casa, para algún concurso fotográfico en la empresa. Fotos costumbristas en los veranos en la Vilavella, etc…En el caso del pintor Ripollés, “Ripo”, como es muy fotogénico, lo tengo fotografiado, prácticamente desde que apareció por Castellón en los años 80. En otros casos, como es el de “Barcelona silencis”, me impuse mi propio trabajo y fotografié la Barcelona habitual a horas no habituales, captar el silencio de la ciudad. Ese fue un buen tema para mí. Fui cogiendo el aire de Barcelona con una mirada diferente a la típica postal de reclamo turístico. Un segundo libro fue “La Vilavella, Roda el temps”, un año natural, dedicado a la Vilavella, al costumbrismo del pueblo, desde fiestas, comuniones, personas, gente mayor sentada en verano a la puerta de casa. Un salto en mis fotos fue exponer en el IVAM. “Valencia del tranvía”, con textos de mi hermano y fotografías de la Valencia de los años 50. Actualmente, y desde hace un par de años, una selección de estas fotos están expuestas en Las Corts valencianas. Y luego, el trabajo encargado fue “Viatge pel meu país”. Soy feliz con una cámara en la mano si tengo un proyecto. Hoy en día, con un poco de sensibilidad que tengas, puedes hacer buenas fotos y casi todo el mundo sabe hacerlas, más o menos, pero lo importante es tener un tema. Si tienes un tema, el tema tira de ti. Ahora tengo otro delante. He acabado uno sobre los músicos de mi pueblo, que ha sido una experiencia interesantísima, y ahora voy a empezar otro, que son paisajes de La Plana, de La Plana Alta y La Plana Baixa.

     Defínete como fotógrafo.

     No sé si al cien por cien, pero yo diría que soy autodidacta. He asistido a algún cursillo, pero no he conocido la “cocina” de la fotografía, que es meterse en un cuarto oscuro. Tengo muchísimos libros de fotografía, de grandes fotógrafos como Cartier BressonCatalà-RocaMiserachs, esa foto costumbrista, bien compuesta, en blanco y negro. Un consejo que me dio Dimas, el hijo de Ramón Dimas, quién hizo las fotos del libro de Joan Fuster, “El País Valenciano”, y que yo, ahora, casualmente, he hecho las fotos con Joan Garí, de “Viatge pel meu país”, 50 años después del de Fuster. Pues, su hijo tenía una tienda de fotografía, Foto Dimas, y el día que le llevé unas fotos a ampliar para un pequeño concurso, vio una de ellas, un retrato en color, y me dijo que esa foto sería la ganadora. No sé si lo dijo por querer ganar un cliente o por qué, pero acertó. Entonces me dijo: “Una buena foto tiene que tener tres cosas: el tema, buena composición y que técnicamente esté bien resuelta”. Y así es. A mí lo que me puede es la estética, no puedo evitar componer bien una foto y ahora con más facilidad cuando la edito. Por deformación profesional, por estudios, la geometría la tengo dentro de mi cabeza, entonces, las fugas hacia los ángulos, los paralelismos y con el gran angular y un poco, pero poco de Photoshop, no las manipulo para conseguir cosas raras. Quizás el resultado es demasiado esteticista, pero igual que un niño se duerme con una melodía y se despierta con un ruido, porque su cerebro lo avisa; en fotografía, el cerebro agradece una buena composición.


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 Els pelegrins de les Useres

Peregrinación desde Les Useres hasta Sant Joan de Penyagolosa. Es una tradición medieval. 30 km de recorrido en que los peregrinos caminan de ermita en ermita para pedir agua.


     ¿Blanco y negro o color?

     Para mí, indudablemente, blanco y negro, porque está más cerca de la esencia de las cosas. Las cosas tienen color, por eso no hay que despreciarlo. Pero, el blanco y negro dura más en la memoria. Tú haces una foto de un árbol en color, puede que sea muy buena pero solo representa a ese árbol. Pero si esa foto la haces en blanco y negro, representa a todos los árboles, debido a la abstracción del blanco y negro. Es más puro y está más cerca de la esencia. El color añade información, pero al cerebro lo que más le llama la atención es el color y si hay muchos rojos y amarillos, eso es lo que la retina más retiene. El amarillo y el rojo se ven mucho más que los azules. Con eso te quiero decir que si tienes la foto de un señor con una mirada maravillosa, pero con una chaqueta roja, la información se va hacia el color rojo y no, hacia la esencia que es la cara, los ojos, la expresión de las arrugas. Por eso, el blanco y negro para mí es imbatible. Sin embargo, en mi reportaje -casi inédito- de las medinas de Marruecos es en color, porque allí el color es algo muy exótico. Aunque si las mejores de esa colección las pasara a blanco y negro, creo que ganarían.


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El Tribunal de les aigües

      Forma parte de la exposición “La Valencia del tranvía”. El motivo, el Tribunal de les Aigües. Una vez acabada la representación, me quedo con la majestuosidad de la puerta de la catedral, el Micalet al fondo, miembros del tribunal y la sobrina de uno de ellos. Contraste e insinuación plasmado en una fotografía.


   ¿Retratista, paisajista o…?

     Un poco de todo. Empecé haciendo retratos de familiares, amigos… Vi que se me daba bien, pero yo siempre digo que el éxito de un buen retrato es del fotógrafo y de la persona retratada, que pone mucho de su parte y es su fotogenia. Lo mismo ocurre con el paisaje, el resultado es compartido. Después del retrato continué hacia el paisaje urbano, me inicié en Barcelona, donde vivía, “Barcelona silencis”. Aunque también hice retratos de la gente mayor de mi pueblo, “A cavall del segle XX”, tomando el fresco a la puerta de casa en esa época en que no había tantas televisión. No soy especialista en nada, pero tengo ojo para cualquier cosa.


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Tramvia a la Malva-rosa I

     Síntesis del mar, el tranvía, Marisa, la niña… Uno de los iconos de la película.


   ¿Cuál ha sido tu relación con el cine?

El rodaje de Tramvia a la Malva-rosa coincidió con una gran época, la de mi jubilación. Hablé con mi hermano, Manuel Vicent y con García Sánchez, el director, que vino a la Vilavella buscando exteriores, lo conocí y eso me permitió entrar en un mundo que para mí es una tramoya insólita. Pude conocer el cine por detrás, la trampa o el truco, actores y figurantes vestidos al estilo de los años cincuenta hablando por el móvil, y eso me permitió hacer fotos divertidas no del rodaje, sino desde fuera. Hice muchísimas fotografías en diapositivas en color. Así que Tranvia a la Malva-rosa fue mi única experiencia en el cine, pero fue intensa y magnífica.


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 Tramvia a la Malva-rosa II

     Últimos días de rodaje de la película, la síntesis, con toda la tramoya cinematográfica, gente vestida de particular, gente vestida de época envueltos en la luz del mes de enero en tierras valencianas.


     ¿Cómo son tus ojos de mirar y por qué?

Mis ojos son lo dicho anteriormente, se pueden hacer fotografías sin máquina. No es que vaya por la calle componiendo fotos, pero me doy cuenta de la luz, de que podría salir una foto cojonuda, etc. Se podría decir que tengo una mirada fotográfica y bastante entrenada, siempre, componiendo, con ojos de composición.


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Aín, paisaje fotográfico

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        Aín es un pequeño pueblo situado en el corazón de la Sierra de Espadán, en Castellón. Valga esta frase como introducción y descripción global del lugar del que hablaremos, o mejor dicho, veremos hoy. Para obtener más detalles sobre ubicación, alojamientos, historia y más datos por el estilo, adjunto al final unos enlaces que os serán de mucha utilidad si queréis profundizar en esos temas.

En este artículo intentaré enseñaros una parte, pequeña, de lo que el visitante ávido de paisajes naturales puede encontrarse en un paseo breve, sin dificultades, apto para todos los públicos. Un pequeño paraíso para el fotógrafo aficionado o profesional. O simplemente, para el mirador compulsivo, para el que disponga de ojos de mirar.

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               Aín desde el castillo

        Esta es una de las imágenes mas fotográficas y pintorescas de Aín. El pequeño pueblo enclavado en el valle, rodeado de montañas protectoras y en el horizonte lejano, el Penyagolosa. Más arriba, nubes, azul, cielo, infinito…


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        Atardecer en la Sierra de Espadán desde El Benalí

        A poco menos de una hora de distancia caminando tranquilamente podemos maravillarnos con los atardeceres en la montaña. Un lujo para los sentidos.


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        Barranc del Roig

        Este paraje parece sacado de un mundo de ficción. Los alcornoques se mezclan con los pinos, chopos y miles de helechos verdes sobre un manto de tierra roja.


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        Libélula negra

        Los pequeños detalles abundan en el camino. En la foto, una pequeña libélula de color negro reposa en un lugar fresco y húmedo.


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Plaza de Aín, en una visión nocturna.


Las bicicletas son para el verano y si se pone a llover, hay que salir pitando…

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        Alcornoques

        La recolección del corcho es una actividad que ofrece unos contrastes de color espectaculares a la vista del paseante.


Si queréis información más detallada sobre Aín, os recomiendo estos enlaces:

Ayuntamiento de Aín

Turismo de Castellón: Aín

Casa Rural: Molí del Duc